"Pinches ciegos huevones pónganse a trabajar" Crónica de un desalojo

"Este cabrón los estaba grabando" dijo un policía a un grupo de policías auxiliares bancarios y miembros de seguridad de Sistema de Trasporte Colectivo Metro, otro alcanzó a decir "yo lo sacó" mientras bajábamos las escaleras en la estación San Antonio Abad me explicó con cierto tono de resignación "ves te hubieras ido ahora también te van a llevar".

Quién escribe, reportero de Somos el medio, fue remitido a la agencia 50 de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal por documentar un operativo implementado por diferentes corporaciones policíacas con el fin de desalojar a un grupo de comerciantes ambulantes que realizan su actividad en el metro y que se manifestaban el martes 18 de febrero del año en curso en la línea azul del metro de la Ciudad de México.

En días pasados Miguel Ángel Mancera, jefe de gobierno de la ciudad, anunció que todos los llamados vagoneros serían retirados y se le prohibiría ejercer el comercio, además de que se les otorgaría un apoyo económico mensual y se les capacitaría para que iniciaran pequeñas empresas mediante microcréditos que el Gobierno del Distrito Federal (GDF) les asignaría.

La versión del jefe de gobierno empezó a contrastarse con la realidad el día del operativo, la otra cara de la moneda apareció en forma de manifestación y protesta y al grito de -¡queremos trabajar!, ¡el gobierno miente, no nos ha dado ningún crédito!, ¡hoy nos golpearon y quitaron nuestra fuente de trabajo! ¡Devuélvanos nuestras bocinas y nuestros productos de trabajo!-

Los gritos venían de comerciantes ambulantes que se manifestaron en uno de los pasillos del metro Pino Suárez, una de las correspondencias entre las líneas azul y rosa del metro, guiados por la percepción de su tacto y su sonido captado por sus oídos, decidieron hacer una valla humana para intentar bloquear el paso, resultó inútil, los usuarios lograron saltar el bloqueo, algunos molestos, otros apresurados, incluso algunos en tono de burla y esquivando la valla tratando de no tocar a los comerciantes.

 -¡Abran sus bastones, no dejen pasar a la gente!-, gritaron los comerciantes, un usuario se molestó, se lanzó sobre la valla y se fue al grito de "pinches ciegos huevones pónganse a trabajar". La valla humana no tuvo éxito, los comerciantes comenzaron a movilizarse hacía el anden de la estación Pino Suárez y con ellos algunas autoridades y policías.

-¡Vamos a subirnos al tren y lo detenemos!- Acordaron los comerciantes ambulantes a grito abierto sobre el pasillo de la estación. Ya dentro del vagón los comerciantes empezaron a dar sus motivos sobre su manifestación, algunos usuarios del sistema comenzaron a molestarse, otros se apresuraron a colocarse en la puerta de salida.

-Nos acaban de pegar, y nos robaron nuestras pertenencias, nuestras bocinas y lo que vendemos, queremos que nos devuelvan nuestras cosas, queremos hablar con una autoridad competente- se escuchaban los gritos de un comerciante que esta vez no anunciaba ninguno de sus productos sino se manifestaba, a dos vagones de donde estaba el comerciante manifestándose, policías y miembros del metro lo observaban.

El metro se detuvo en San Antonio Abad, los manifestantes bajaron las palancas de emergencia y se colocaron en las puertas de salida, el metro detuvo su marcha, de la confusión en la estación se pasó a la confrontación, lo usuarios que preguntaban a los policías qué iba a pasar no sabían que responder, mientras que personal del metro pedía a los usuarios su ayuda para quitar de la puerta a los manifestantes.

Entonces vino la confrontación de usuarios, personal de metro y policías contra los comerciantes, durante casi 15 minutos el forcejeo y la violencia física concluyó en la liberación del tren.

Miembros de diferentes organizaciones policiales ya habían llegado a la estación, empezaron a intentar a desalojar con el uso de la fuerza a los comerciantes, que dadas sus circunstancias lanzaban golpes al aire, el incremento de uso de fuerza física para desalojar a los manifestantes se hizo evidente. Están los videos que alcancé a grabar y guarde y por los cuales detuvieron a quien escribe.

¡Suéltalo, suéltalo!, ¡lo estás ahogando!, fueron los gritos que le lanzaban a uno de los policías que sometía con una especie de llave china a un comerciante, mientras dentro de un vagón algunos usuarios golpeaban a otro comerciante invidente, y en otro lado un grupo de seis policías sometía a otro vendedor que no veía pero sentía los golpes en las costillas y las patadas en las piernas.

Los policías daban muestra de sus estrategias de sometimiento codazos en la espalda, sometimiento mediante asfixia y patadas, mientras que otro grupo policial comenzó a bloquear las salidas y entradas a la estación.

Se sacó del andén a los comerciantes, se les llevó a la parte de arriba de la estación, a los pocos usuarios que quedaban se les pidió salir y a los comerciantes se les encapsuló, los trenes ya no hacían parada en la estación.

 Al parecer se da una tregua, para ese momento este reportero había dejado de grabar y miraba como se desarrollaban los hechos, un policía me pidió identificarme, ¿quién eres tú?, me preguntó, "soy reportero", me llevaron con otro policía que me permitió quedarme, pero lejos del grupo pues me explicó con un cálida voz ¡es que lo que viene ya estará feo!

Aún no acababa de decir la última frase cuando el policía corrió de nuevo hacia los manifestantes, a lo lejos empezaron los gritos, nuevamente la policía estaba golpeando a los manifestantes para desalojarlos, desde el punto donde estaba alcancé a ver el sometimiento, esta vez ya no había más testigos.

Comencé a grabar de nuevo, no me di cuenta que detrás de mí estaba una persona de seguridad de metro, guardé el celular y comencé a bajar las escaleras, una mujer policía se acerco y me pidió borrar los videos para poder salir de la estación accedí borrar dos, pero aún así me detuvieron dentro de la estación del metro que estaba cerrada.

Afuera la gente observaba. Llegaron las camionetas de la Secretaría de Seguridad Pública y empezaron a subir a los comerciantes, yo estaba en una esquina donde me retuvieron. Apareció nuevamente el amable policía: "ve joven le di chance que se fuera, ahora me lo tengo que llevar", me dijo el policía que momento antes me había permitido mirar el operativo.

Me llevan al llamado "Bunker", empezaron a pasarnos de diez en diez primero las mujeres y luego los hombres. Hasta ese momento los ambulantes que fueron golpeados no habían sido atendidos, ningún visitador de derechos humanos había llegado y ninguna persona con la capacidad íntegra visual que apoyará a los comerciantes estaba presente.

Después de 10 minutos llegué ante la fiscal y me pasaron a su oficina. Miguel Ángel Mancera me mira con una sonrisa, su rostro está colgado en una foto que se encuentra detrás de la fiscal. Inició el interrogatorio y le expliqué: "soy reportero, grabé el actuar de la policía…"La fiscal concluyó que no tenían porque haberme detenido, no hubo quien me acusara, al salir de su oficina me encontré con el mismo policía que me permitió quedarme en la estación y que me presentó en la agencia.

"¿Qué pasó, qué sigue?", me preguntó el oficial, solo le contesté: "esperar a que me pueda ir o que ustedes me lleven al cívico", con un tono de molestia dijo "¿yo?, ya ves que te trate bien ¡eh!, apunta mi nombre", le sonreí y le dije "así es" apunté su nombre para darle un poco de tranquilidad.

Al salir de la agencia, alcancé a ver a los detenidos, un grupo de 41 personas ciegas y débiles visuales que fueron sometidas por policías auxiliares, bancarios y miembros de seguridad del Sistema de Transporte Colectivo Metro.