Cosas que no quieren que sepas del Estado Islámico

"Guerra Global contra Terrorismo, coartada perfecta para intervenciones militares” académico

Ciudad de México, 21 de agosto de 2017

El medio Asturbulla de la ciudad de Asturias en España reprodujo el texto que publicó recientemente el profesor Michel Chossudovsky (en Global Research) quien es economista canadiense y director del Centro de Investigación sobre la Globalización en Montreal. Ahí denuncia todo aquello que los gobiernos occidentales no quieren que la población conozca acerca de la organización terrorista ISIS, como por ejemplo argumenta que el Estado Islámico o Daesh fue creado por la CIA, el MOSSAD y el MI6 Británico para reventar a Siria.

En opinión del académico, la agrupación terrorista  constituye la coartada perfecta para las intervenciones militares de la OTAN, Estados Unidos, Francia y el resto de socios de la Alianza Atlántica en Oriente Medio. En un apartado que lleva por título: Cosas que no quieren que sepas del Estado Islámico, Chossudovsky apunta que “el Estado Islámico o ISIS era originalmente una entidad afiliada a Al-Qaeda, creada por la inteligencia de Estados Unidos con el apoyo del MI6 Británico, el Mossad Israelí, los servicios de Inteligencia de Pakistán y la Presidencia General de Inteligencia de Arabia Saudita”.

[…] Las brigadas de ISIS han estado involucradas en el apoyo a la insurgencia que los EE.UU. y la OTAN han dirigido contra el gobierno sirio de Bashar al Assad durante la guerra civil de Siria. La OTAN y el Estado Mayor de Turquía fueron los responsables de la contratación de mercenarios de ISIS y Al Nusrah desde los inicios de la insurgencia siria, en marzo de 2011.  Según fuentes de inteligencia israelíes -apunta el académico- publicadas en la web DEBKA, esta iniciativa ha consistido en “una campaña para reclutar a miles de voluntarios musulmanes en países de Oriente Medio y el mundo musulmán para luchar junto a los rebeldes sirios. El ejército turco aloja a estos voluntarios, los entrena y asegura su entrada en Siria”.

 […] Hay miembros de las fuerzas especiales y de inteligencia occidentales dentro de las filas de ISIS. Miembros de las Fuerzas Especiales Británicas y del MI6 han participado en el entrenamiento de los rebeldes yihadistas en Siria. “Los Estados Unidos y algunos aliados europeos están utilizando a contratistas de defensa para entrenar a los rebeldes sirios sobre cómo asegurar los arsenales de armas químicas en Siria, según informó un alto funcionario de Estados Unidos”.

Muchos de los criminales reclutados por ISIS, dice el profesor, son presidiarios condenados liberados de las cárceles de Arabia Saudita, país aliado de Occidente. “Entre ellos se encuentran ciudadanos Saudíes condenados a muerte que fueron reclutados para unirse a las brigadas terroristas”. […] Israel ha apoyado a las brigadas de ISIS y Al Nusrah de los Altos del Golán, en su lucha contra el gobierno de Al-Assad y las fuerzas chiítas de Hezbollah. Combatientes yihadistas se han reunido regularmente con oficiales de las Fuerzas de Defensa Israelíes (FDI), así como con el primer ministro Netanyahu.

Por último, Chossudovsky denuncia que  fuerzas chiitas que luchan contra ISIS en Irak, así como miembros del propio ejército iraquí han denunciado repetidamente las ayudas militares suministradas por Estados Unidos a los terroristas de ISIS, mientras a la vez, combatían contra ellos. “Los bombardeos estadounidenses y aliados no están apuntando a ISIS, sino que tienen el objetivo de bombardear la infraestructura económica de Irak y Siria, incluyendo sus fábricas y refinerías de petróleo”.  

El proyecto de ISIS de crear un califato, escribió el académico,  “forma parte de una agenda de política exterior de Estados Unidos que pretende dividir Irak y Siria en territorios separados: Un califato islamista sunita, una República Árabe chiíta y la República del Kurdistán”.

Por este conjunto de razones, que alimentan esa narrativa necesaria para EU del enemigo exterior al que cada tiempo le asigna una nueva identidad, la Guerra Global contra el Terrorismo, como dice el director del  Centro de Investigación sobre la Globalización en Montreal, se le presenta a la opinión pública como un “choque de civilizaciones”, una guerra entre los valores y las religiones, pero lo que es en realidad, es una conquista guiada por objetivos estratégicos y económicos.