¡Aprobada! adopción gay en Colombia

Foto: ILGALAC
La Confederación Episcopal hizo un llamado para expresarse en contra del fallo y movilizarse.
LATINOAMÉRICA. Circulando información tejiendo redes.

Bogotá, Colombia.-El pasado cuatro de noviembre, la Corte Constitucional de Colombia aprobó un fallo histórico que permite la adopción por parte de parejas del mismo sexo. Este sería uno de los mayores logros encaminados hacia una sociedad que contemple la diversidad y la igualdad como derechos humanos inamovibles.

La votación obtuvo: 6 votos a favor y 2 en contra al declarar constitucional el código de la Infancia y la Adolescencia en relación a la orientación sexual de quien se encargue del menor.

Marcela Sánchez directora de Colombia Diversa, organización que promueve los derechos de la población LGBTI, menciona: “acá las parejas del mismo sexo quedan en igualdad de condiciones que las parejas heterosexuales para presentarse un proceso de adopción y el ICBF (Instituto Colombiano de Bienestar Familiar) o las entidades encargadas deben garantizar que se van a seguir los mismos procedimientos y que no va a haber discriminación disfrazada”.

Ante dicha determinación es posible que más de 5000 niños que esperan un hogar en el ICBF puedan acceder a este al remover el obstáculo legal que impedía evaluar las solicitudes de parejas gay.

Es preciso reconocer que el núcleo familiar actual ya no responde a los modelos tradicionales que determinan los roles masculinos y femeninos. Las reglas han cambiado, sin embargo una contante permanece, el lugar donde los niños y niñas comprenden su entorno social es desde la crianza, en el seno familiar ya sea de padres homosexuales, heterosexuales o monoparentales (madre o padre soltero/as) y/o cabeza de familia).

La Sala Plena estableció que según tratados internacionales de derechos humanos “la orientación sexual de una persona no trae consigo limitante física o mental para adoptar”. La corte recalcó: “impedir que un niño tenga una familia fundándose en la orientación sexual de una persona, representa una restricción inaceptable a la constitución”.

Por su parte, la mayoría de magistrados dan respuesta ante el fallo: “en vista de que no se encuentra acreditado de manera concluyente que los menores puedan sufrir afectación por ser adoptados y crecer en un entorno de familia compuesto por parejas adoptantes del mismo sexo, negar esta posibilidad implicaría una limitación de los niños de tener una familia”. Alirio Uribe representante al partido Verde agrega: “ojalá el congreso deje de aplicar los prejuicios moralistas que hay frente a parejas gays”.

No obstante, sectores de la sociedad colombiana  manifestaron su inconformidad. Por ejemplo: la iglesia católica y la derecha del país afirman que se está cometiendo un “pecado”; los mismos han llamado a un  referendo contra los derechos de las minorías, invitando a la “desobediencia civil” ante el fallo de la Corte pues para ellos resulta una falta de respeto por parte las instituciones del Estado.  

El reto entonces resulta ser el de remover en la sociedad los obstáculos sociales y culturales que reproducen prejuicios frente a parejas del mismo sexo.

Marcela Sánchez de Colombia Diversa refiere ante la decisión de la Procuraduría General de la Nación, ante la posibilidad de presentar un recurso de nulidad al fallo: “lastimosamente un organismo que debe promover los derechos de todos sin ninguna discriminación vuelve una vez más a oponerse a los avances que el estado social de derecho colombiano está dando frente a la no discriminación de sus ciudadanos”.

Por su parte la Corte también aclaro que “la adopción debe estar siempre dirigido a garantizar el interés superior del menor y el establecimiento de sus derechos (…) es deber del Estado verificar conforme a la constitución si se cumplen los demás requisitos establecidos en el ordenamiento jurídico” antes de dar la adopción a una pareja del mismo sexo.

Por su parte, la Iglesia Católica se pronunció con rechazo total ante el fallo, calificándolo de inmoral y contrario a la Constitución que consagra a la familia como la unión entre un hombre y una mujer, definiéndola como “un núcleo esencial de la sociedad”. También hizo un llamado a los colombianos para expresarse en contra del fallo y a movilizarse para salvaguardar la naturaleza autentica de la familia. Lo que resulta peculiar cuando generalmente  manifiesta su rechazó ante diferentes tipos de manifestaciones pacíficas de que buscan exigir las garantías a los derechos humanos y la vida misma.  

El presidente de la Confederación episcopal Luis Augusto Castro menciona:“consideramos que es una decisión equivocada la que se acaba de tomar y les estamos insinuando a las organizaciones, especialmente laicales que se manifiesten en términos de lo que piensan, que no se queden callados. Me parece que en un país democrático eso también es válido; no puede ser que seis personas decidan por todo un país y que los que no estamos de acuerdo agachemos la cabeza y digamos que está bien”. Asimismo menciona que se recogerán firmas para impulsar la aprobación de una ley que convoque al pueblo a las urnas.

La Iglesia Católica busca mantener los principios basados en la naturaleza humana. Es por eso que tampoco aceptan el matrimonio gay, aunque mencionen que: “la oposición no es a la familia de personas del mismo sexo”. Sin embargo, para el presidente de la Confederación episcopal “cualquier niño requiere de un papá y una mamá, de una imagen paterna y materna”. Dicha afirmación promueve la “heteronormatividad” en la sociedad, negando la existencia de madres y padres solteros(as) o la violencia intrafamiliar determinada por ciertos estereotipos sociales. A su vez pretende omitir cualquier tipo de diversidad cultural. Al parecer para el señor Luis Augusto Castro los inmorales (las minorías: gays, afros, indígenas etc.) deberían “quemarse en el infierno” en un sentido satírico.

Para la Confederación Episcopal no es suficiente insinuar que la determinación individual frente a sus gustos sexuales resulta ser un pecado, sino que le agrega una idea de concebir la adopción como un negocio bien visto, que no busca que se le brinde al niño(a) condiciones estables de vida sino que pretende ir tras una imagen de buenos cristianos doble moralistas; “el mejor servicio para un niño es que sea adoptado por una familia constituida por papá y mamá”.   

Por lo anterior, es necesario dar cuenta de los porcentajes de los últimos cinco años en términos de la construcción actual de familia. Es claro que concepción de la Confederación Episcopal está muy alejada de la realidad pues los cambios y la evolución de la sociedad han llevado a que tanto la figura como sus papeles se hayan transformado.

Estudios confirman que las familias se han recompuesto ante la falta de uno de los dos padres. Fabián Sanabria antropólogo del Instituto Colombiano de Antropología e Historia –ICANH- sostiene que en el siglo XX había una mayor tendencia a la familia extensa o patriarcal. “Eran núcleos rurales donde varias familias giraban alrededor del dueño de la tierra”. A comienzos del siglo XXI “se conformaron muchas familias con unión marital de hechos sin ningún compromiso formal, religioso o civil”.

Dentro de los resultados del mapa mundial de la familia (2013), realizado por la organización Trends Child en 45 países, Colombia tiene un alto porcentaje de uniones libres, el 39 % de las parejas cohabitan de este modo.

Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) del 2010, la mayoría de niños(as) vivían con ambos padres, el 56%, pero resalta que entre 1995 y 2010 esta cifra ha disminuido en 10 %. El 32 % viven solo con la mamá, el 3% con el papá y el 7%  con ninguno. Por ende los papeles de maternidad y paternidad se han recompuesto.

Ahora bien, es necesario contribuir a una renovación del discurso y de las lógicas culturales determinadas tradicionalmente en la sociedad colombiana, esto parte de cómo se concibe el núcleo familiar y se reproduce; es entonces como se hace necesario una labor de diálogo que parta de la familia misma y se despliegue en los diferentes escenarios de confluencia como la escuela o el mismo Estado.

Es importante que se discuta sobre la sexualidad, la diversidad y la igualdad de condiciones a partir de un proceso de identificación y reconocimiento del otro u otra. Es necesario que se hablen aspectos que dejen de avergonzar a la sociedad y que por el contrario generen un ámbito seguro de aprendizaje, tolerante y sin violencia; por lo tanto ni siquiera la misma religión debería bloquear o restringir tales debates.

Un caso que dio pie para tratar a profundidad el debate fue el del joven de 16 años, Sergio Urrego el cual se lanzó de la terraza de un centro comercial en la ciudad de Bogotá, Colombia; el mismo, días antes había sido presionado y maltratado por profesoras y directivas de su colegio ya que no soportaban que fuera homosexual.

“Los niños no nacen homofóbicos sino con el tiempo y la formación van adquiriendo esa actitud, por eso hay que insistir en la estructuración de currículos sólidos en competencias ciudadanas”. Caso Urrego y violencia homofóbica. Octubre 2014. El Espectador.

Es importante también reconocer los diferentes países que ya han dado la aprobación tanto a la adopción de parejas del mismo sexo como del matrimonio; países como Holanda (2000), Suecia (2003), España (2005) dando una reforma al código civil, Bélgica (2006), Finlandia (2009), Canadá (2010), Nueva Zelanda (2013) o Francia (2013) llevan la cabeza de la lista de los países que han aprobado la adopción y el matrimonio de parejas del mismo sexo.

Por su parte países latinoamericanos como México y Uruguay (2009) dieron una reforma al código de la infancia y la adolescencia, este último permitió la adopción de parejas homosexuales que llevaran más de 4 años en unión civil. Argentina (2010) por su parte legalizó que las parejas homosexuales tuvieran los mismos derechos que los heterosexuales.    

Es así como dar cuenta de la marcha de las decisiones jurídicas permite comprender que es aún más sencillo cambiar dichos marcos jurídicos que los prejuicios morales de la sociedad; sin embargo, es de resaltar que es un gran inicio el fallo que acaba de dar la Corte Constitucional que abre la posibilidad de debatir entorno a la construcción de una sociedad más justa y en igualdad de condiciones.