Constitución: legalidad y estabilidad

La Constitución mexicana ha sido reformada 699 veces (IBD)
Colaboración especial

Ciudad de México, 18 de febrero de 2017

El pasado 5 de febrero la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos cumplió cien años. En un país donde la ley es una ficción, y para no perder la costumbre, se hicieron actos protocolarios para homenajear un documento que pocos o nadie respeta y conoce. En efecto, la Cámara de Diputados y el Senado de la República realizaron cada uno sendas sesiones solemnes en torno al Centenario de la Carta Magna; el mismo 5 de febrero en el teatro de la República en Querétaro, ciudad donde se promulgó la Constitución, el Presidente, el resto de los poderes de la unión y los gobernadores de los estados hicieron un acto en conmemoración del hecho. Todo un glamour constitucional.

México siempre ha sido un país que se ha caracterizado por vivir en la ficción. El papel es uno y la realidad es otra, tan es así que viven, conviven y se entrelazan de manera cotidiana. El caso de la constitución es emblemático. El documento que la élite política llenó de loas en días pasados es una ficción a la hora de aplicarse. Es sabido que en el aspecto político la Constitución ha servido para legitimar al presidente en turno. En efecto, durante la época clásica del régimen del PRI, aquél donde predominaba el partido del Presidente, la Constitución sirvió para construirse un país a su medida, a sus intereses y como diría Daniel Cosío Villegas, para hacerse de su “estilo personal de gobernar”. Cada Presidente acomodó la Constitución a su modo, a su conveniencia. Teniendo un Congreso cuyos integrantes eran de su propio partido y cuyos legisladores eran aprobados por el mismo Presidente, no era complicado reformar la constitución.

Mucho se ha dicho y escrito que la Constitución de 1917 es el reflejo de las diversas corrientes ideológicas que dieron origen al movimiento revolucionario de 1910. Nada más falso que ello. En el Constituyente de 1916 solo estuvieron las fuerzas triunfantes del movimiento armado. El Pacto constitucional emanado de 1917 no logró controlar a la clase política, toda vez que las sucesivas renovaciones del ejecutivo se tuvieron que resolver por la vía del asesinato (Venustiano Carranza) o con levantamientos armados (la rebelión delahuertista).

El arreglo que le dio estabilidad al país no provino de la Constitución sino del pacto político de 1929 con la creación del Partido Nacional Revolucionario (PNR) que logró controlar la ambición de los actores políticos tanto nacionales como locales. Con esto y las reformas de 1933, como la no reelección; la inclusión del sistema corporativo de 1938 y el control del ejército en 1946, dieron estabilidad a un régimen que se caracterizaba por no someterse a la ley.

De ahí hasta finales del siglo XX las facultades metaconstitucionales, como la elección del sucesor en la Presidencia, la designación de diputados y senadores por parte del Presidente en turno; la designación del presidente del partido; fueron los elementos que permitieron que

las renovaciones en la Presidencia se realizaran de manera relativamente pacífica. Desde luego que hubo intentos de arrebatar el poder (como la rebelión del General Saturnino Cedillo) pero con una clase política mayoritariamente del partido del presidente no representaron problemas.

Esa es la razón por la que se explica la cantidad de artículos reformados de la Constitución. Según datos del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República la Constitución ha sido reformada 699 veces. El organismo señala que de los 136 artículos que integran la Constitución, sólo 22 no han sido reformados, es decir, 84% de los artículos ha sufrido una o varias reformas; el artículo que más veces ha sido modificado es el 73, con 76 reformas, relativo a las facultades del Congreso de la Unión. El segundo artículo más reformado es el 123, con 26 reformas referente al trabajo y la previsión social.

Los datos que arroja el IBD son de destacar: el periodo de gobierno actual es el que más reformas a la Constitución ha realizado con 147, es decir 21% del total. Le siguen en número de reformas los periodos de Felipe Calderón con 110, Ernesto Zedillo con 77, Miguel de la Madrid con 66 y Carlos Salinas de Gortari con 55; juntos registran 65% del total de la reformas en los 100 años de la Constitución. Este último dato no es menor pues refleja el cambio de una política proteccionista hacia el interior por una de apertura al libre comercio, la cual se confirma con las reformas constitucionales del actual sexenio.

Asimismo, el texto constitucional se ha vuelto extremadamente longevo respecto de su creación hace 100 años. Según Pedro Salazar, “el texto original de la Constitución de 1917 tenía 21 mil palabras de extensión. 65 años después, en 1982, al concluir el mandato del presidente López Portillo, el texto ya había aumentado en 42.6%, alcanzando casi 30 mil palabras. Con el presidente De la Madrid se inicia un crecimiento mucho más rápido, como efecto de una modernización constitucional más intensa que se hace vertiginoso con los presidentes Calderón y Peña Nieto, durante cuyos mandatos el texto aumenta en más de 20 mil palabras, lo que equivale prácticamente a la extensión del texto original. Basta poner como ejemplo la inclusión de los organismos autónomos o la reforma a los derechos humanos de 2011 que han hecho más grande el contenido constitucional. Aunado a ello, el texto constitucional se ha vuelto extremadamente complejo de asimilar, por lo que para comprender su contenido es casi necesario solicitar de un intérprete.

Como se observa, a 100 años de haberse promulgado la carta magna queda poco de aquel texto original. De ahí que para algunos es necesario redactar una nueva, ya que lo que se ha hecho es ir poniendo parches según el capricho del presidente en turno. Ese es un debate que aún no se ha terminado.