El combate al narcotráfico: una década de fracasos

El crimen organizado está más vivo que nunca
Colaboración especial

Ciudad de México, 07 de marzo de 2017

Una vez que se está cumpliendo una década de que el gobierno federal le declaró la guerra al crimen organizado, conviene hacer una evaluación de los resultados de dicha estrategia.

Como se recordará una de las primeras acciones del Presidente Felipe Calderón (2006-2012) fue declararle la guerra a los cárteles de la droga en el afán de apaciguar la violencia que había en el país. Realmente lo que buscaba el ahora ex mandatario era obtener la legitimidad que no había logrado en las urnas después de un proceso electoral sumamente cuestionado, el cual terminó definiéndose en el Tribunal Electoral.

Es bastante conocida esa imagen del presidente Calderón envuelto en una chamarra y gorra verde olivo que le quedaba más que grande, con cara de pocos amigos, decidido a combatir el narcotráfico en varias entidades del país empezando por Michoacán. Sin embargo, al presidente le salió el tiro por la culata, pues el resultado de esa guerra emprendida desde hace una década ha dado más resultados negativos que positivos.

Los datos de los efectivos combatiendo al crimen organizado no son precisos, cada quien tiene su propia cifra, pero en general se puede decir que se han desplegado más de 40 mil soldados y a más de 30 mil policías federales y de la Marina. El resultado de este enfrentamiento es más de 100 mil muertos, muchos de ellos civiles que no tenían “vela en el entierro”.

Es de recordar que durante el sexenio calderonista se buscaron mecanismos para hacerle frente a la violencia que azotaba al país. Desde ir en busca de los líderes del narcotráfico, no importando donde estuvieran, lo cual provocó varias balaceras a pleno día y en céntricas ciudades, hasta realizar foros con distintos sectores para escuchar a la sociedad. Dentro de estos últimos el Presidente Calderón realizó un recorrido por todo el país encabezando reuniones para conocer la situación de la violencia en cada entidad; escuchó a líderes de partidos políticos, a empresarios, incluso a actores internacionales involucrados en el tema.

Esos foros denominados Diálogos por México sólo sirvieron para justificar una guerra que se iba perdiendo. Al final del sexenio pasado eran más los reclamos que los aplausos a la estrategia del presidente. En esos foros se habló mucho de que México se estaba “colombianizando” en referencia a la situación que vivió Colombia en los años ochenta y principios de los noventa con el narcotraficante Pablo Escobar.

La guerra que se inició en el sexenio anterior no hizo otra cosa que exacerbar la violencia en todo el país. Los cárteles del narcotráfico empezaron a moverse de tal manera que buscaron otras rutas para trasladar la droga a Estados Unidos. Asimismo, el crimen organizado le hizo frente al Ejército lo cual provocó una guerra sin cuartel del cual hoy todavía vivimos las consecuencias.

Uno de los efectos de esta guerra han sido la infinidad de denuncias que se han presentado por violaciones a los Derechos Humanos, ello derivado de que los militares han abusado del uso de la fuerza o han detenido, torturado y/o asesinado a civiles.

Es de llamar la atención que durante todo el sexenio calderonista no se llamó a reformar la Ley de Seguridad Nacional para que de manera legal se instruyera al Ejército a participar en tareas de seguridad. Incluso ni a principio de la actual administración se habló del tema. Todavía hoy los soldados andan por la calle sin una ley que los proteja, y aún más a la sociedad. De ahí la infinidad de arbitrariedades que se han registrado por parte de los cuerpos castrenses.

Una vez que entró en funciones la actual administración a finales de 2012 la estrategia anticrimen no cambió. Todavía hoy, las reformas a la Ley de Seguridad Interior siguen atoradas en el Senado aguardando el momento “oportuno” para ser discutidas. Pasa el tiempo y no se ve para cuándo pueda iniciarse su discusión. En diciembre pasado el Secretario de la Defensa Nacional, General Salvador Cienfuegos, aseguró que las Fuerzas Armadas serían las primeras en levantar la mano para volver a los cuarteles y que la policía tuviera un plazo para empezar a cumplir con su deber. Afirmó que las Fuerzas Armadas son las más interesadas en regresar a hacer las tareas que se les han encomendado. Insistió en que se requieren las modificaciones a la Ley de Seguridad para definir los términos en que deben actuar las Fuerzas Armadas, pero eso, agregó, es responsabilidad de la Secretaría de Gobernación y del Senado de la República. Explicó que por ahora la actuación de los militares está en la incertidumbre y “el día que resbalemos nos va a pasar como al equilibrista, vamos a caer y no habrá red”i.

Esta declaración del General Secretario refleja en buena medida la violación a las leyes que supuestamente juran cumplir y hacer cumplir. Estamos a más de la mitad del sexenio de Peña Nieto y no hay una fecha para que se regulen las actividades del Ejército en el combate al narcotráfico. En medio de todo ello, la violencia en el país sigue aumentando. Hace una década se tenía una contabilidad del número de muertes por esa guerra, hoy en día la estadística se ha perdido, pero no por ello deja de exacerbarse la violencia. El crimen organizado está más vivo que nunca. Los dos sexenios recientes siguen creyendo que con combatir al narcotráfico se acabará la violencia, sin saber que es echarle más fuego a la herida.

iUrge Cienfuegos plazo para vuelta a los cuarteles, El Universal, 9 de diciembre de 2016, http://www.eluniversal.com.mx/articulo/nacion/seguridad/2016/12/9/urge-c...