Los Virreyes priistas, ayer y hoy

Colaboración especial

En momentos cuando las famosas reformas de Carlos Salinas de Gortari se eclipsan, aparece un nuevo mamotreto de ese señor titulado: Muros, puentes y litorales. Relación entre México, Cuba y Estados Unidos. Algo que servirá para guardar, ya que no aporta nada (como sus anteriores libracos), salvo hacerse propaganda.

Y viene a colación lo anterior, ya que en aquel sexenio el ejecutivo insistía que sus transformaciones serían  las que posibilitarían a México salir del atraso y colocarse en los primeros lugares mundiales. La realidad desmintió las pretensiones del chaparrito economista.

Igualmente ahora, se insiste que las llamadas reformas estructurales permitirán que vayamos  delante, aunque en todo se haya metido reversa, incluidas la ley de telecomunicaciones y la imposición sin méritos de la  nueva integrante del Inegi, Paloma Merodio. Es decir, el autoritarismo en todo su esplendor, ligado a la corrupción para imponer en el estado de México a Alfredo del Mazo (y próximamente a alguien en la presidencia de la República).

No hay que olvidar que Carlos Salinas colocó y presumió a varios gobernadores. Entre otros sus condiscípulos: Sócrates Rizzo en Nuevo León y Tomás Yarrignton en Tamaulipas. Al primero lo defenestró en su sexenio- 16 fueron también depuestos de fea manera- por corrupción, y al segundo lo dejó terminar su mandato no obstante que desde 1998, en la campaña de Tomás,  ya se le acusaba de tener ligas con el Cartel del Golfo y Los Zetas, que fueron al decir de la DEA y otras agencias yanquis, las financiadoras de su campaña. Finalmente Tomás se escapó al concluir su periodo y fue perseguido desde 2012 a nivel mundial. Hace poco lo capturaron en Florencia,  Italia, después que seguramente la mafia de la Calabria lo protegió durante largo tiempo.

Similitudes entre Salinas y Peña Nieto.

Carlos presumió a sus gobernadores y colaboradores, muchos de ellos hoy en puestos económicos importantes que son utilizados por la triple alianza maléfica: FMI-BM-BID. Mientras que Enrique decía que sus muchachos hoy en juicios, como Rodrigo Medina de Nuevo León, los dos Duarte de fugas- Javier el veracruzano y César el de Chihuahua-, más Roberto Borge, de Quintana Roo, eran la nueva cara del PRI, algo ya visto en el salinismo. Y los cuatro son patéticos.

César Duarte, por cierto, se encuentra en Estados Unidos, y no se le detiene, porque no hay una ´petición clara de extradición (Proceso, número 2110). Javidú lleva 182 días y va para más, cantidad mayor de jornadas que las de El Chapo en libertad luego de su segunda fuga; es decir, tiene más influencia, equipo y dinero un político en desgracia que el narcotraficante más famoso del orbe (sic que se rasca la cabeza).

Si a esto le sumamos que el  ex Fiscal de Nayarit, Edgar Veytia, está detenido por relaciones con el narcotráfico y  lavado de dinero, y el gobernador de la entidad, Roberto Sandoval, dice que ignoraba todo  al respecto, nos daremos cuenta que el PRI de antaño y ahora está infiltrado por los diversos cárteles y nadie hace lo mínimo para remediar el asunto.

No se olvide también en  la balacera sufrida en Veracruz por los hijos de Peña Nieto en el gobierno de Fidel Herrera Beltrán; el caso de los 43 de Ayotzinapa, Guerrero, en el cual los libros de José Reveles: Échale la culpa a la heroína (Grijalbo) y de Témoris Grecko: Mirar morir. Estado de impunidad. Impunidad de estado (Proceso), y la muerte de Rodolfo Torre Cantú en Tamaulipas, jamás aclarada, son muestras que estamos ante una “democracia esotérica”, como dijo en alguna ocasión el recién fallecido Giovanni Sartori.

Además, sabemos muy bien, que los gobernadores son nuevos virreyes, a los cuales el presidente en turno no puede meter totalmente  en orden para evitar que se le descomponga la plaza electoral.

Carlos Salinas de Gortari dejó un país entregado al exterior, con fraudes comiciales en muchas partes, un sistema presidencialista que se imponía a como diera lugar y grupos de interés que autorizó para el beneficio personal y de nuevo jugadores. Algo similar a lo que ha llevado a cabo Enrique Peña Nieto. Parecieran a fin  de cuentas, Carlos y Enrique,  almas gemelas.

¿Hasta cuándo vendrá un cambio en serio?

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