El bien contra el mal

Política Zombie

[…] la autoridad del Partido no es la de determinar ningún conocimiento positivo, sino la forma del conocimiento, de un nuevo tipo de conocimiento vinculado a un sujeto político colectivo. 

[…] un Partido no es una figura del sujeto-supuesto-saber lacaniano, sino un campo abierto de conocimiento en el que acaecen <<todos los errores posibles>> (Lenin)

Slavoj Žižek

 

Comienza el 2018, año de elecciones, anunciadas como las elecciones más sucias de la historia democrática de México en medios internacionales. No por nada el presidente del partido gobernante repite envalentonado que comprarán a cuatro de cada diez mexicanos para ganar la elección. Sin embargo, las cosas no serán sencillas, frente a sí tienen al candidato más visto y conocido de la historia política del país contra “un anticlímax”, como muy bien clasifica Epigmenio Ibarraal candidato del régimen.  

Desde el análisis de la política muerta, que eso es el análisis zombie de este espacio, se ve difícil que se consolide el candidato oficial, pero eso es lo de menos, con el esperpento que sea, el fraude electoral está más que cantado, los banqueros y el poder financiero en general encabezados por el poderoso Black Rock tienen sus fichas con el modelo neoliberal de saqueos, privatizaciones, militarización, despojo y corrupción legalizada, sin importar el nombre del presidenciable. 

Sin lugar a dudas es una coyuntura compleja, pues al discurso maniqueo de la lucha del bien contra el mal subyace una gran variedad de elementos políticos, históricos, ideológicos, prácticos, programáticos, éticos, que no permiten una definición cerrada y definitiva con respecto del proceso electoral y las opciones que se presentan ante el pueblo de México, frente al electorado. 

Lo único claro es que deben utilizarse las urnas como trinchera de lucha en contra de los malos gobiernos actuales. Nadie puede decir que tiene la solución a todos los problemas de la patria, pero si podemos ponernos de acuerdo para dar un golpe a los que han despedazado este páramo yermo al que seguimos llamando hogar. 

Los partidos del pacto contra México (PAN, PRI, PRD) son el actual enemigo de cualquier agenda progresista, eso está muy bien definido. Un número importante del electorado, se habla de un 30%, está ya decantado por la candidatura de Andrés Manuel López Obrador, eso también es una definición. La complicación se da en dos niveles esencialmente, los que no quieren votar o aún guardan serias y razonables dudas con respecto a la opción más visible y los que de plano no votan, estos son la cuestión central que definirá la elección.

Por un lado en los círculos y espacios críticos, progresistas y disidentes la cuestión tan machacada de que todos los partidos son burgueses, capitalistas, conservadores, hetero-patriarcales, machistas, racistas, autoritarios, eurocéntricos y lo que se acumule, sin decir que  no les asista la razón, el problema es definir cual debe ser el papel concreto a jugar para hacer política revolucionaria o democrática en el marco del régimen burgués republicano de representación formal. Como hacemos política compas. El discurso de que todos son iguales viniendo de las derechas o de posiciones de izquierda le es funcional hoy más que nunca al partido del fraude electoral, es más, el discurso repetido ad nauseam de que todos los políticos y toda la política es una mierda, también es perfectamente funcional para los partidarios del saqueo y la simulación enquistados, eso sí, en todos los partidos políticos.             

Desde el análisis de la política muerta que es la política de la mentira, el saqueo y la mediocridad reaccionaria y burguesa, pensamos que tenemos la tarea de reconstruir el quehacer político desde la ética y la convicción democrática, popular y progresista. Para lo cual no podemos dejar de participar críticamente en el proceso electoral de este año, así como prepararnos para los que vienen. 

Pero surge el otro problemilla, a los sectores de avanzada se les presenta la disyuntiva de firmar y votar por Marichuy, vocera del Consejo Indígena de Gobierno, votar por los candidatos independientes propuestos por la iniciativa Ahora encabezada por Emilio Álvarez Icaza o votar por Andrés Manuel, y los candidatos de Morena, con la agravante que presentan las criticadas alianzas y cercanías del último con varios miembros de lo que él mismo llamó “la mafia en el poder” y partidos abiertamente reaccionarios y corruptos como el PES (controlado en los hechos por Osorio Chong).

En este caso hay abiertos debates enriquecedores y profundos pero que deben encontrar salidas practicas de corto, mediano y largo plazo.  La vocera del CIG representa la una voz marginada social, económica, política y culturalmente durante 500 años y más, es una obligación moral firmar por su candidatura, su voz es oxigeno puro para la política enjaulada por los maniqueos, grises y deshonestos griteríos y cúmulos de basura de las campañas electorales. Pero más allá, es fundamental escuchar y poner en práctica el mensaje de Marichuy en el sentido de organizarnos desde abajo, de construir comunidad y hacer nuestra la tierra y el instrumento de trabajo que produce la riqueza social. Organización y comunidad son las palabras claves para nuestra praxis futura y presente. 

Requerimos organización e instrumentos políticos de esa organización, juega un papel importante la iniciativa Ahora en la incorporación de jóvenes actores y actrices, políticamente hablando, a la palestra, esa iniciativa deberá convertirse en un instrumento político democrático para procesos posteriores, electoralmente hablando fue muy sabia la decisión de no registrar su candidatura a la presidencia ante el escenario clarísimo de utilización espuria de las candidaturas independientes por parte del régimen. 

Finalmente está la alternativa de Morena y la candidatura de Andrés Manuel, la cual representa en pocas palabras la única posibilidad de mejorar la correlación de fuerzas en favor de los intereses populares y contra el saqueo neoliberal, la militarización, el despojo y la marginación. No la solución prometida a todos los problemas del país, mejorar la correlación de fuerzas a nivel de nuestro terruño y a nivel de América Latina, que no es poca cosa. 

En cuanto a Morena, creo que debemos dejar de verla como el partido de “ya sabes quién” y entenderla como un instrumento político de los trabajadores y las trabajadoras del país, de las disidencias y los disidentes, de las demócratas y revolucionarias. La lucha por la democratización del país debe darse al interior de aquel partido político porque viene ya para terminar el problema más grande.        

La mayoría del pueblo de México no piensa votar, de lo cual se desprende doble tarea: explicar pedagógicamente por qué es de gran importancia el hacer política (con ética y principios) cotidianamente, hacer democracia en la vida común y convertir eso en la disputa del poder. Explicar por qué es importante desplazar del gobierno a los priistas, panistas y perredistas, en realidad eso es sencillo si se estudia la historia de los 30 años de saqueo neoliberal. Y una tercera ya para las más convencidas de nosotras. Será fundamental la defensa del voto, será fundamental la defensa de la victoria y será fundamental apoyar y exigir cuentas organizadamente y movilizadamente a un posible gobierno de cambio o estar fuertemente organizados y movilizados para la lucha contra un fraude electoral, una lucha que será de gran inteligencia y contundencia callejera o no será. 

2018 también es el 50 aniversario de las gestas estudiantiles y populares de 1968, la lucha por las libertades democráticas, las juventudes y nuestros pueblos, merecen una victoria contundente en las calles, en las urnas y en la historia toda del país. 

Colorín colorado, esta política zombie se ha terminado.