Mafia en crisis, hora de tumbarla

Política Zombie

“El caso es que la actitud adoptada por el liberalismo con ocasión del desarrollo, no difiere de su actitud general ante la economía y ante la vida. Se desentiende de la actual generación proletaria porque se desentiende del prójimo en cualquier hipótesis”.

Porfirio Miranda

A María Adela Oliveros Maqueo (Male) eterna defensora de los más pequeños. 

 

Por más spots de televisión, por más empeño que pongan en la utilización de medios electrónicos y redes sociales para intentar imponer la idea de que “no hay que votar pues todos son lo mismo” o en su defecto ganar incautos votantes o analfabetos políticos y muertos de hambre (de verdad) dispuestos a vender el voto, hay un hecho incontrovertible, es la crisis de régimen que afecta a todos los partidos políticos. Los síntomas más evidentes son las desbandadas del PRD, PRI, PAN y PANAL a Morena o a la candidatura de Andrés Manuel, creando una peligrosa estructura paralela al partido.   

La representatividad política liberal está superada por una realidad dolorosa y compleja, la desvinculación orgánica de los cargos públicos y de elección popular con los representados que en realidad son sustituidos por políticos profesionales. La crisis se ha profundizado de forma tal que hace inoperante el Estado de derecho. En muchos casos por la venalidad burocrática y la supina ignorancia de los “dirigentes” y “líderes” políticos y en muchos otros por la colusión y verdadera fusión con el crimen organizado (narcos, banqueros, empresas trans nacionales, iglesias). El vaciamiento de contenidos de la democracia y la imposición del narco-Estado son acicate de la crisis de representatividad. ¡Esto es otra cara de la política zombie!     

El régimen de partido cuasi único se ha desgajado poco a poco constituyendo una amalgama pluri clasista e ideológicamente heterogénea y pastosa, cuyas demarcaciones morales son difíciles de mirar, sólo los hechos van diciendo quien es quien en realidad.

 De la revolución democrático burguesa de 1910-1917 surgió un gran pacto nacional que logró la Pax de partido de estado, primero con el Partido Nacional Revolucionario (1929) encabezado por Plutarco Elías Calles (1867-1945), este se transformó en el Partido de la Revolución Mexicana (1938) dirigido por Lázaro Cárdenas (1895-1970) para posteriormente con Miguel Alemán (1900-1983) a la cabeza, institucionalizar toda una cultura de la corrupción, una estructura de complicidades y compadrazgos llamada PRI (1946) que hacia 2015 contaba con la friolera de 5 millones 44, 528 militantes. Una autentica turba propia de Walking dead. 

El PRI dedico sus esfuerzos colectivos a traicionar y vigilar el incumplimiento de las demandas y conquistas sociales plasmadas en la constitución de 1917. Hasta el año 2000 con la derrota electoral se abre una etapa que aparentaba dar salida a la crisis política que significaba el gobierno de 70 años de la casta que encabezaba esa masa informe. Finalmente, la mal llamada “alternancia en el poder” fue un absoluto fracaso en términos democráticos y la crisis de régimen se fue profundizando, mientras el recambio partidario consolidaba la dominación de una casta voraz cada vez más reducida, cleptocrática y asesina. 

Desde 1968 se había expresado la necesidad de una apertura democrática, pero a sangre y fuego se impuso el autoritarismo y la guerra sucia en contra de la oposición de izquierda.   

Dentro del mismo PRI esa crisis de régimen se expresó en 1987 con la disidencia de la Corriente Democrática y el posterior Frente Democrático nacional (1988) que ganó las elecciones y se le impuso un fraude electoral, coyuntura que dio origen al Partido de la Revolución Democrática, para dejar paso al gobierno de Carlos Salinas de Gortari y la apertura de la etapa neoliberal que había dado sus primeros atisbos en el sexenio anterior con Miguel de la Madrid (1934-2012). Con el fraude electoral del 88 el priato y su casta tecnócrata inicia la violenta entrega del país al gran capital.        

De lo sucedido en 1988 y en 2000 surgio una configuración de fuerzas políticas que hoy se ha desdibujado. El PRI ha sido mutilado varias veces dando origen al PRD, PVEM, PES, PANAL, incluso si nos ponemos exigentes, también a morena que surgió de una escisión en el PRD. 

    La cosa es muy seria, la crisis sistémica actual se muestra en todas partes, es una crisis estructural en la que convergen varias crisis;  económica, política, social, humanitaria, cultural, civilizatoria, medio ambiental y como se dijo de representatividad y liderazgo. La salida requiere como condición de posibilidad un cambio radical de paradigma en todos los rubros, cosa que no se da con una victoria electoral nada más, pero que puede ser una muy buena ayudadita. Pues un primer paso es desplazar del gobierno a la casta tecnocrática y obligar al gobierno de cambio a cumplir las demandas de las mayorías populares por encima de sus compromisos con los agentes de lo viejo.  

La cuestión va para largo, pero potenciando los espacios de organización y resistencia populares puede dotarse el proceso de mayor contenido, articulando experiencias como las Policías Comunitarias de Guerrero, las Juntas de Buen Gobierno de Chiapas, así como las experiencias de lucha como la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca y las luchas de resistencia como Mexicali resiste o la movilización magisterial contra la reforma administrativa laboral de la educación pública así como de muchas otras.  

Nos guste o no somos nuestra historia, y ajustar cuentas con eso depende de una gran reflexión critica y colectiva de nuestras experiencias políticas, pequeñas y grandes, para lograr que gobierne la gente de a pie, las trabajadoras, los pueblos originarios y los jóvenes. Para derrotar a la casta gobernante a la “mafia en el poder” hay que hacer el esfuerzo de ocupar los espacios del poder y ponerlos al servicio de la gente. El neoliberalismo, el capitalismo, el patriarcado, la explotación asalariada y la corrupción, no se terminarán solitos, hay que extirparlos de nuestro ADN político, hay que extirpar al zombie.