Terminan las precampañas prometiendo volver con más horror

# Opinión
Política Zombie

 “Todo aquello que envilece la conciencia de la nación consolida el poder de Napoleón”.

Carlos Marx

Saldría carísimo derrotar a Andrés Manuel, pero PRI y PAN están dispuestos a pagar cualquier precio (el PRD es un apéndice del PAN pero también está dispuesto). Ya han dilapidado cantidades insultantes durante el periodo electoral al que llaman precampañas, 12 millones de pesos y 10 millones respectivamente, saben perfectamente que no hay más opción que la compra masiva de votos y la saturación de medios de comunicación con entrevistas a modo, spots propagandísticos y de campaña sucia en contra del susodicho pejelagarto.  

Han sido espectacularmente derrotados en esta primera etapa, como fieras se pelean el segundo y el tercer lugar, aspiran a romper la barrera de los diez puntos que los pondría en el ansiado lugar que atraería el voto del odio contra Morena. Ppmid y Anaya se disputan por ser el candidato de la casta y nada más. Se pelean por ser el ariete del fraude electoral para banqueros y hombres de negocios que siguen con sus cerebros en la guerra fría y sus chequeras en la globalización, ya también bastante cuestionada. 

Están listos a recuperar terreno en el periodo “inter campañas” apareciendo en todas las “entrevistas” que sean posibles en radio y televisión, mientras dejan sin invitación a la oposición y a la única candidatura independiente (Marichuy del CIG-CNI-EZLN). Escenario de la pelea que probablemente también pierdan por la irrupción de las redes sociales en el proceso.   

Es tiempo de hacer ajustes en las campañas y los equipos, por primera vez en la historia del país y de la maltrecha democracia procedimental, la derecha está haciendo el ridículo sin convertir sus miserias en votos potenciales. Ni los cierres de campaña rayanos en lo depresivo, ni la patética repugnancia del candidato que escala una torre del escenario, como si de su carrera política se tratase, ni las declaraciones punzocortantes racistas y misóginas del presidente del cartel del PRI, lograron meter a sendos contendientes en el interés del electorado.   

  Es tiempo de hacer ajustes y suenan los corrillos de que Ochoa reza perderá el hueso, no por que los priistas pasen por un arrebato de sensibilidad con perspectiva de género, sino por su ineficacia en la conducción del partido-mafia y su inestimable tino para hundir en el guano tricolor al candidato ciudadano Miade. 

Lo mejor que puede hacer el PRI es cambiar su estrategia y su candidato, cambiar a su presidente y prepararse para ser oposición. Pero una de las características del zombie es no sentir dolor, ni percibir con sus sentidos otro estimulo que no sea el aroma de la sangre para satisfacer el hambre insaciable de carne fresca, incapaz de razón, reflexión, discusión, argumentación, autocontrol en lo más mínimo. Su guía es la codicia y el poder. 

Lo anterior ilustra que harán todo lo legal e ilegal que tengan al alcance para imponerse en el proceso electoral, de ello ha dado cuenta el maltrecho poeta del “resolvido”, declarando en su mitin de cierre que ganarán con las mismas prácticas utilizadas en la elección del Estado de México en 2017, uno de los fraudes electorales más escandalosos jamás vistos en las contiendas electorales del mundo incivilizado, es decir occidente.       

No es un animal. A la distancia se observa una silueta casi humana, cruza el desierto dando pasos erráticos, cayendo y recuperando el paso en torpes movimientos y febriles espasmos que hacen surgir de su boca, o lo que queda de ella, una especie de rugido apagado, un eructo ahogado en flemas. Chorrea sangre y lodo, sus heridas permiten ver sus órganos pútridos, uno que otro hueso asoma permitiendo datar al cadáver viviente de unos ochenta años, todo un sistema político muerto pero vivo. Solicitando urgente ayuda de Donald Trump, el representante de los intereses de las familias más ricas de México, Peña Nieto y el representante de los intereses norteamericanos, Videgaray, buscan una reunión con aquel arquetipo de la decadencia de la democracia norteña.  Mantengamos la atención en esto, los nubarrones se hacen más espesos y el zombie se mueve con peligrosa parsimonia.