Yankees Go Home

✍ Opinión
Política Zombie

“Váyanse al carajo yankees de mierda”

Hugo Chávez Frías

¿Es alarmante la presencia rusa en el hemisferio? Es trágica la presencia de Estados Unidos en la región. Millones de vidas humanas han sido ofrendadas al dios del dinero y de la guerra en nombre de la bastarda idea burguesa e imperial de democracia y libertad deyectada por el Departamento de Estado, el Complejo Industrial Militar y el 1% de la población que acapara todo lo producido por la mayoría mundial. La libertad muerta del capital financiero, opresión, segregación, discriminación, destrucción para los seres humanos y la vida planetaria. La democracia vacía, procedimental y sin contenidos, si y sólo si, se entiende con esto la imposición de los intereses norteamericanos.  

Sanguinarias dictaduras militares o civiles, gorilas (con el perdón de los bellos simios gigantes), totalitarias y autoritarias han sido apoyadas cuando no impuestas por los gobiernos de Estados Unidos en Guatemala, Honduras, Nicaragua, el Salvador, Chile, Panamá, Puerto Rico, Cuba, Haití, Uruguay, Paraguay, Argentina, Bolivia, Venezuela, Colombia y México por nombrar algunos. El Departamento de Estado de aquel país norteño ha dedicado sus esfuerzos a mantener el control político y económico de la región a costa del desarrollo independiente y armónico de los países nuestro americanos.     

Por su puesto que otras fuerzas imperiales y transnacionales vienen para hacer negocios y aprovechar el adelgazamiento neoliberal de los Estados-nación, para rellenar el vacío de poder con dinero para las élites a cambio de saquear los recursos naturales, a cambio de implementar técnicas extractivistas prohibidas en sus países como la fracturación hidráulica y la minería a cielo abierto.  Capitales de Canadá, China, España, Rusia, Inglaterra, Australia, Israel incluso, buscan sus nichos de oportunidad para saquear el continente con la comparsa de gobiernos títeres. Pero no será la bota militar yanqui la más preocupada por la independencia de nuestros pueblos.     

Por si fuera poco, vivimos días en los que nadie que juegue a la realpolitk se atreverá a llamar la atención, a protestar con dignidad contra las groseras y repugnantes injerencias en nuestro país por parte de Rex Tillerson en su visita del 2 de febrero del presente a los representantes de su gobierno en México, Peña Nieto y Videgaray. 

Vino a hablar de comercio exterior en un momento en que se desmantela el Tratado de Libre Comercio por las decisiones del gobierno que él representa, viene a hablar del muro que la manada elitista que nos mal gobierna está ansiosa por pagar con nuestro dinero. Tillerson viene a exigir a sus lacayos que detengan el flujo migratorio de los ciudadanos centro americanos por el territorio nacional, además de pagar el muro. No quieren que nuestra sangre les salpique. Tillerson trajo una agenda que exige la violación de los Derechos Humanos y representa de hecho la violación del derecho internacional y el sentido común, que es el menos común de los sentidos en nuestras élites políticas, cipayas y entreguistas.  

El jefe del Departamento de Estado gringo, exigió a sus siervos combatir el gobierno de Venezuela, que pésele a quien le pese y le guste a quien le guste, es un gobierno electo,  exigencia que llevará a los demás países que visitará, en voz de algún peón de cabeza amueblada con dogmas neoconservadores, “visitará las economías liberales y comprometidas con la democracia” (CNN) Pero además y para no dejar títere con cabeza (propia), Tillerson deslizó en su discurso de Texas previo a su arribo a México, que debe cuidarse la influencia de Rusia y China en la región. Y se dio el lujo de decir que no necesitamos la intervención de “más imperios que sólo beneficien a su gente”. Seguramente piensa que con Estados Unidos tenemos y nos sobra. 

    Queda demostrado, si alguien está cometiendo injerencia externa en el proceso electoral mexicano es Estados Unidos, lo hace por petición de sus operadores en México enquistados en la presidencia de la república y la secretaría de relaciones exteriores.  

El delirio del apoyo ruso a la candidatura de Andrés Manuel mueve a risa, pero comienza a transformarse en sombra de terror cuando es el imperialismo norteamericano el que promueve esa especie y plantea la necesidad de intervenir directamente inventándose que es el gobierno mexicano quien debe pedirlo, haciendo una pantomima humanitaria para tomar el control del proceso. 

Está muy clara la película, en un primer momento jugarán al escenario de Honduras, fraude electoral e imposición, todo el mundo sabe que para eso quieren su ley de inseguridad inferior. Pero si no les funciona, en el escenario que buscamos de un voto masivo e histórico para Morena, jugarán las bazas de la desestabilización interna y el golpe suave, al estilo de Paraguay, Venezuela y Brasil. Un tipo de golpe que sólo un pueblo organizado y movilizado puede detener. 

No se requiere mucha imaginación para concluir que Videgaray se paseó por las salas del congreso estadunidense, gestionando con republicanos (que no son republicanos) y demócratas (que no son demócratas) para que estos a su vez hicieran la petición al tiranosaurio Tillerson de que sugiriera a México en su visita, que solicitara la intervención del gobierno gringo en el proceso electoral. Un ridículo embrollo de triangulaciones. Habrase visto mayor acto de traición, propio de la actual administración sin duda.   

La intervención yanqui no resulta noticia nueva, pero a estas alturas de la vida es simplemente intolerable. No queda más que elevar el grito: Yankees Go Home!