El (pre) candidato del PRI

Se comienza a calentar la elección presidencial de 2018 la madre de todas las contiendas electorales

Se comienza a calentar la elección presidencial de 2018, la madre de todas las contiendas electorales. Cabe recordar que el próximo año se renueva la Cámara de Diputados, el Senado de la República y principalmente el Ejecutivo Federal.

Los partidos van definiendo sus respectivos candidatos. En Morena, Andrés Manuel López Obrador desde hace años es el candidato natural del partido; el PRD, el PAN y Movimiento Ciudadano no terminan de ponerse de acuerdo si van unidos como Frente Amplio por México o cada uno va por su lado, toda vez actores de ambos partidos han manifestado su intención de contender por la nominación de su candidato para dicho Frente o en caso de no concretarse ser postulados por sus respectivos partidos.

Caso especial merece el Partido Revolucionario Institucional (PRI) quien el 27 de noviembre presentó a quien muy probablemente será su candidato a la presidencia: José Antonio Meade. Ese día, Meade presentó su renuncia a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y posteriormente fue arropado por los sectores que conforman el PRI. A partir de ese momento el aspirante no ha parado de tener actos públicos.

La elección de Meade es la crónica de una postulación anunciada, pues una vez que se cambiaron los estatutos del PRI para permitir que simpatizantes, es decir, no sólo militantes, fueran postulados a cargos de elección pública, la modificación lo tenía como destinatario.

La postulación de Meade Kuribreña para ser el candidato del PRI es un claro reflejo de cómo el mismo priismo reconoce que sus candidatos no ha dado los resultados esperados. Los escándalos de corrupción de los gobernadores de Veracruz (Javier Duarte), de Chihuahua (César Duarte) por mencionar los más sonados, tienen al partido en una percepción ciudadana que los deja muy muy mal colocados. Si a ello le agregamos la calificación que se tiene del actual Presidente (arranca Peña Nieto último año con leve mejoría. https://gruporeforma-blogs.com/encuestas/), la realidad es que el PRI no tenía mucho que ofrecer para postular a un candidato de su cepa.

Como se sabe, José Antonio Meade es un político que ha sido funcionario en dos administraciones federales distintas. Fue Secretario de Secretario de Energía y de Hacienda en el sexenio de Felipe Calderón y ya en la actual administración de Peña Nieto fue Secretario de Relaciones Exteriores, de Desarrollo Social y repitió otra vez en Hacienda. Es uno de los pocos funcionarios que regresa a una misma dependencia en distintos sexenios y de otro partido.

Es un hecho que Meade será postulado por el PRI, pues los contendientes que se manejaban declinaron de la candidatura. Horas antes que se anunciara la renuncia de Meade a la Secretaría de Hacienda, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, quien según diversas encuestas era el que figuraba como posible candidato, informó que no se inscribiría en la contienda y que se mantendría en su cargo; el Secretario de Educación, Aurelio Nuño, felicitó a Meade y le deseó éxito, y es probable que se sume al equipo de campaña como coordinador de ésta; mientras que otro que se mencionaba, José Narro, Secretario de Salud, en definitiva se descartó para competir. Con ello le dejaron el camino libre al ex Canciller.

A diferencia de otros partidos que aún no definen su candidato, una vez que se anunció a Meade toda la estructura del PRI se volcó en apoyos al postulante. Incluso algunos medios lo señalan como ya candidato, aunque formalmente no lo sea pues las campañas empiezan hasta febrero del próximo año. Es un hecho que de ahora en adelante Meade tendrá que inventarse un discurso para justificar el fracaso en la política de seguridad y el aumento de la violencia en el actual sexenio, el avance del crimen organizado, los escándalos de corrupción y en general la percepción que se tiene de las administraciones priistas.

Por otro lado, es innegable que quien realmente designó a Meade fue el Presidente Enrique Peña Nieto en un intento de mantener la continuidad de su sexenio; lo cual comprueba que el PRI de hoy no dista mucho del que dejó la presidencia en el año 2000, solo que ahora con un candidato que no se formó en sus filas.

Veremos cómo se desarrolla la precampaña, aunque es probable que no exista competencia toda vez que con los apoyos que ha recibido es se avecina que sea el candidato único. No cabe duda, es el mismo PRI.