Crisis en el sistema de partidos políticos en México

Lo que antes se observaba muy sólido hoy se empieza a desquebrajar o está a punto de colapsarse
Tozoonpolitikon

La realidad política mexicana está cambiando. Lo que antes se observaba muy sólido hoy se empieza a desquebrajar o está a punto de colapsarse. Los partidos políticos que otrora eran los instrumentos de acceso al poder, hoy viven una crisis al interior sin precedentes.

El Partido Acción Nacional (PAN) que durante años mantuvo una disciplina la cual le permitió mantenerse como el segundo más viejo, después del PNR-PRM-PRI, hoy día vive un situación de crisis que lo perjudicaría de cara a las elecciones de 2018.

El partido fundado en 1938 por Manuel Gómez Morín se mantuvo la mayor parte de su vida como una “oposición leal” al régimen que en ese entonces controlaba el partido hegemónico, es decir, el PRI. Caracterizado por mantener una doctrina conservadora muy ligada a grupos religiosos de corte católico, el PAN supo sobrevivir a las diversas reformas electorales que no hacían otra cosa que controlar al partido en el gobierno tanto el Congreso como el sistema de partidos.

La primera crisis del PAN se dio en 1976 cuando no presentó candidato a la Presidencia, en parte por los candados que presentaba la legislación interna del partido, la cual se reflejó en la disyuntiva de dejar los viejos postulados doctrinarios u optar por incluir al empresariado, básicamente del norte del país, a que apoyara a la organización, aunque ello desfigurara la identidad del organismo. Sin embargo, esto no representó una fractura considerable, más allá de que algunos de sus integrantes se fueron del partido.

Ya entrada la década de los ochenta, el PAN se coaligó con el gobierno del Presidente Carlos Salinas (1988-1994) con lo cual logró mantener cierta estabilidad y crecimiento en buena parte del país. Gracias al impulso del gobierno salinista, obtuvo gubernaturas, presidencias municipales y una presencia en el Congreso que le permitieron llegar a ser la segunda fuerza después del PRI.

Paradójicamente fue con la llegada de sus candidatos a la Presidencia que el partido empezó a perder la brújula. Fue con Vicente Fox que se comenzó a desfigurar completamente. El candidato triunfador no se identificaba en absoluto con el partido, pues lejos de apoyarse en las bases del PAN, gobernó como un priista más. El colmo del cinismo llegó con Felipe Calderón en la Presidencia. Lejos de romper los viejos esquemas del otrora régimen del PRI, el segundo presidente emanado del PAN, se montó en una estrategia de seguridad que desde un principio mostró su fracaso, ello en aras de obtener la legitimidad que las urnas no le habían dado, pues la polémica por los resultados electorales de aquella elección de 2006 lo persiguieron todo su sexenio.

Con esos antecedentes el PAN regresó con su cara de oposición en 2012, pero con una identidad muy desdibujada. Desde entonces no ha retomado el camino que le permitió una estabilidad en décadas atrás.

Hoy en día el PAN sufre de un conflicto donde los legisladores, particularmente en el Senado, están en contra de la conducción de su Dirigencia Nacional. Cinco Senadores que se han autodenominado “rebeldes” han expresado públicamente su desacuerdo a la conformación del Frente Opositor, conformado por el PRD y Movimiento Ciudadano, con miras a las elecciones de 2018 y con la conducción que ha llevado Ricardo Anaya, quien se pretende convertir en candidato de ese Frente.

Esta postura ha llevado a que algunos militantes históricos del PAN, como Margarita Zavala –esposa del ex Presidente Felipe Calderón- y la Senadora Luisa María Calderón –hermana del ex Presidente- renunciaran a las filas del partido.

La resaca del PAN una vez fuera de la Presidencia le ha costado cara. La decisión de la Dirigencia de conformar el Frente ha sido la gota que derramó el vaso para afianzar la rebelión al interior del partido. Si esas expresiones de descontento solo se veían en el PRD o Morena, hoy el PAN se alista a tener un conflicto del cual no se le ve salida. Sin duda estamos frente a un PAN desquebrajado.

La situación que hoy vive el PAN viene a confirmar la pésima imagen que se tiene de los partidos políticos. Si a ello le sumamos la cantidad de candidatos independientes, los cuales la mayoría vienen de enemistarse con los partidos políticos, como ciudadanos no tenemos mucha tela de dónde cortar, pues pareciera que para la próxima elección se votarán candidatos independientes del PAN, del PRD o del PRI. Mal han resultado las reformas electorales. 

mexicana está cambiando. Lo que antes se observaba muy sólido hoy se empieza a desquebrajar o está a punto de colapsarse. Los partidos políticos que otrora eran los instrumentos de acceso al poder, hoy viven una crisis al interior sin precedentes.

El Partido Acción Nacional (PAN) que durante años mantuvo una disciplina la cual le permitió mantenerse como el segundo más viejo, después del PNR-PRM-PRI, hoy día vive un situación de crisis que lo perjudicaría de cara a las elecciones de 2018.

El partido fundado en 1938 por Manuel Gómez Morín se mantuvo la mayor parte de su vida como una “oposición leal” al régimen que en ese entonces controlaba el partido hegemónico, es decir, el PRI. Caracterizado por mantener una doctrina conservadora muy ligada a grupos religiosos de corte católico, el PAN supo sobrevivir a las diversas reformas electorales que no hacían otra cosa que controlar al partido en el gobierno tanto el Congreso como el sistema de partidos.

La primera crisis del PAN se dio en 1976 cuando no presentó candidato a la Presidencia, en parte por los candados que presentaba la legislación interna del partido, la cual se reflejó en la disyuntiva de dejar los viejos postulados doctrinarios u optar por incluir al empresariado, básicamente del norte del país, a que apoyara a la organización, aunque ello desfigurara la identidad del organismo. Sin embargo, esto no representó una fractura considerable, más allá de que algunos de sus integrantes se fueron del partido.

Ya entrada la década de los ochenta, el PAN se coaligó con el gobierno del Presidente Carlos Salinas (1988-1994) con lo cual logró mantener cierta estabilidad y crecimiento en buena parte del país. Gracias al impulso del gobierno salinista, obtuvo gubernaturas, presidencias municipales y una presencia en el Congreso que le permitieron llegar a ser la segunda fuerza después del PRI.

Paradójicamente fue con la llegada de sus candidatos a la Presidencia que el partido empezó a perder la brújula. Fue con Vicente Fox que se comenzó a desfigurar completamente. El candidato triunfador no se identificaba en absoluto con el partido, pues lejos de apoyarse en las bases del PAN, gobernó como un priista más. El colmo del cinismo llegó con Felipe Calderón en la Presidencia. Lejos de romper los viejos esquemas del otrora régimen del PRI, el segundo presidente emanado del PAN, se montó en una estrategia de seguridad que desde un principio mostró su fracaso, ello en aras de obtener la legitimidad que las urnas no le habían dado, pues la polémica por los resultados electorales de aquella elección de 2006 lo persiguieron todo su sexenio.

Con esos antecedentes el PAN regresó con su cara de oposición en 2012, pero con una identidad muy desdibujada. Desde entonces no ha retomado el camino que le permitió una estabilidad en décadas atrás.

Hoy en día el PAN sufre de un conflicto donde los legisladores, particularmente en el Senado, están en contra de la conducción de su Dirigencia Nacional. Cinco Senadores que se han autodenominado “rebeldes” han expresado públicamente su desacuerdo a la conformación del Frente Opositor, conformado por el PRD y Movimiento Ciudadano, con miras a las elecciones de 2018 y con la conducción que ha llevado Ricardo Anaya, quien se pretende convertir en candidato de ese Frente.

Esta postura ha llevado a que algunos militantes históricos del PAN, como Margarita Zavala –esposa del ex Presidente Felipe Calderón- y la Senadora Luisa María Calderón –hermana del ex Presidente- renunciaran a las filas del partido.

La resaca del PAN una vez fuera de la Presidencia le ha costado cara. La decisión de la Dirigencia de conformar el Frente ha sido la gota que derramó el vaso para afianzar la rebelión al interior del partido. Si esas expresiones de descontento solo se veían en el PRD o Morena, hoy el PAN se alista a tener un conflicto del cual no se le ve salida. Sin duda estamos frente a un PAN desquebrajado.

La situación que hoy vive el PAN viene a confirmar la pésima imagen que se tiene de los partidos políticos. Si a ello le sumamos la cantidad de candidatos independientes, los cuales la mayoría vienen de enemistarse con los partidos políticos, como ciudadanos no tenemos mucha tela de dónde cortar, pues pareciera que para la próxima elección se votarán candidatos independientes del PAN, del PRD o del PRI. Mal han resultado las reformas electorales.