El primer año de Trump, y ¿México está preparado para “hablar con el diablo?”

El pasado mes de enero se cumplió un año de que Donald Trump se convirtió en Presidente de Estados Unidos.
Tozoonpolitikon

El pasado mes de enero se cumplió un año de que Donald Trump se convirtió en Presidente de Estados Unidos. Durante todo ese año, y como ya lo había anticipado en su campaña por la presidencia, no ha cesado en señalar una y otra vez que construirá el muro en la frontera de su país con México. Un día sí y el otro también, el Presidente norteamericano reitera, ya sea a través de redes sociales, o directamente en sus discursos, que se construirá dicho muro.

Aunado a ello, desde que asumió la Presidencia Donald Trump se iniciaron las reuniones entre representantes de México, Estados Unidos y Canadá  para la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, el TLCAN. Al momento van seis rondas y por lo que se ve la renegociación va para largo. Asimismo, durante este primer año de su gobierno, el Presidente Trump descargó su energía contra los llamados dreamers (soñadores), es decir, aquellos jóvenes que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, siendo hijos de inmigrantes indocumentados, pero que ahora están protegidos a través del programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), programa creado durante la Presidencia de Barack Obama por el Departamento de Seguridad Nacional de EU, el 15 de junio de 2012, el cual ha beneficiado a niños y jóvenes indocumentados para poder estudiar y trabajar en ese país.

Si bien el Presidente norteamericano no cesa de recalcar su ira contra todo lo que suene a México o lo mexicano, lo cierto es que pasado un año no han existido acciones concretas sobre las políticas racistas que tanto pregona, contrario a lo que anunciaba el Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, antes de la elección de Estados Unidos, cuando dijo que México estaba preparado para “hablar con el diablo” ante un eventual triunfo de Trump[i]. En efecto, el muro fronterizo no tiene fecha de inicio para su construcción; de igual manera, no han existido repatriaciones masivas de mexicanos, y el hecho de que se esté en un proceso de renegociación del TLCAN refleja que aún no se rompe el acuerdo.

Ante esta postura del gobierno del norte, que si bien no deja de preocupar, resulta positivo que tras un año de administración se mantenga la relación entre ambos países. Es de recordar que algunos pensaron que Trump rompería relaciones con México o que al asumir la Presidencia se presentaría una desbandada de migrantes mexicanos de regreso a nuestro país. Finalmente eso no ha ocurrido. Sin embargo, ello no quiere decir que así vaya a ser lo que resta de esa administración, es decir, los próximos tres años. Puede ser que sólo estén esperando que pasen las elecciones en México y se defina al nuevo Presidente para retomar, ahora sí, los temas pendientes en la agenda de Trump.

Esta postura debería ser aprovechada por el actual gobierno mexicano para crear políticas que protejan a los mexicanos que por diversas razones, básicamente económicas, han sido expulsados del país. No se debe olvidar que el envío de remesas es una fuente importantísima de ingresos para México.

Sería lamentable que el gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto esté pensando en dejar pasar los siguientes meses y que sea el próximo presidente mexicano quien asuma los costos de no haber hecho nada en este primer año del gobierno de Trump. Pues con lo que hemos visto hasta ahora, en cualquier momento el magnate norteamericano puede aplicar acciones para empezar la construcción del muro, a su vez que salirse de las negociaciones del TLCAN.

Se ha dicho reiteradamente que Estados Unidos no tiene amigos sino intereses. Es por ello que se requiere una política que fortalezca la protección de nuestros connacionales de tal manera que no se tengan que ir del país, o ya estando en Estados Unidos tengan garantías. Como se ha dicho: la mejor política exterior es la que se desarrolla al interior.

Hay que recordar que las relaciones entre México y Estados Unidos no siempre han sido tersas, pues desde nuestra independencia los sucesivos gobiernos norteamericanos han influido para que la frontera que compartimos sea lo más segura, hasta llegar a apropiarse del país. Es por ello que México debe tener una postura firme frente al trumpismo, pues nuestra  seguridad no debe estar a expensas de gobiernos extranjeros. No somos el patio trasero de los norteamericanos ni protegemos sus intereses.

 

 


[i] México, listo para ‘hablar con el diablo’ si Trump gana elección: Guajardo. http://www.excelsior.com.mx/nacional/2016/09/21/1118275