Elecciones 2018 sin derecha ni izquierda

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Tozoonpolitikon

Comenzó el 2018 y con ello el inicio del proceso electoral con el que se inaugurará la reforma política de 2014. Los partidos han perfilado sus candidatos, y aunque aún es el tiempo de las precampañas, ya conocemos quienes serán los candidatos. Para esta elección presidencial ningún partido compite por sí solo: el PRI va con el PVEM y PANAL, cuyo candidato será (o ya es) José Antonio Meade; PAN, PRD y Movimiento Ciudadano conformaron la alianza Por México al Frente en la que el candidato será Ricardo Anaya; por su parte Morena, con Andrés Manuel López Obrador, competirá con el PT y el Partido Encuentro Social (PES) en la que se denominó Juntos Haremos Historia. Asimismo, aun no se termina de configurar la lista de candidatos que competirán de manera independiente. Sin embargo, los que llevan la delantera en la recolección de firmas son Margarita Zavala y el gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez, El Bronco.

Es de llamar la atención que los partidos hayan establecido alianzas. Sin embargo, éstas son más oportunistas que una opción para gobernar. En algunos casos los partidos se aliaron para conservar su registro, y con ello los recursos públicos que permite el erario. No obstante, es claro que la disputa se dará entre los partidos que acaparan la mayoría de los votos: PRI, PAN y PRD, aunque no se descarta que Morena le arrebate buena parte de sus electores particularmente a este último.

Las alianzas que veremos en este año en las boletas electorales distan mucho de aquella de 1988 cuando varios partidos y candidatos cedieron su espacio a la postulación de Cuauhtémoc Cárdenas para crear el Frente Democrático Nacional (FDN). Aquel Frente era una unión de distintas fuerzas políticas –particularmente de izquierda- que buscaban derrocar a un régimen que se caracterizaba por tener un partido hegemónico, el cual desde las urnas era difícil de derrotar toda vez que todo el aparato gubernamental estaba a su favor. No obstante ello, los partidos se aliaron en torno a Cárdenas a fin de ir unidos y con ello hacer frente al partido oficial, el Revolucionario Institucional, y al gobierno del Presidente Miguel de la Madrid. En aquél FDN no configuró el PAN puesto que ese partido postuló al empresario Manuel Clouthier como su candidato, además de representar intereses ligados a grupos conservadores. Sin embargo, una vez consumado el fraude de aquella elección, el PAN se sumó a las protestas en contra de la caída del sistema, condición que una vez que Carlos Salinas asumió la Presidencia abandonó. Como es conocido, el FDN es el origen de lo que en 1989 dio pie a la formación del Partido de la Revolución Democrática (PRD).

En contraste, la actual alianza que se conformó Por México al Frente, donde PAN, PRD y Movimiento Ciudadano postularán al ex Presidente del PAN, Ricardo Anaya, es a todas luces un proyecto oportunista y demagógico. Desde un principio los dirigentes de los tres partidos se repartieron el pastel a costa de dividir a sus respectivos organismos con el fin de que ellos mismos fueran los que quedaran al frente de las candidaturas: Anaya a la Presidencia de la República; Alejandra Barrales, para la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, y Dante Delgado aseguraba la existencia de su partido a costa de los otros dos. La unión del PRD y PAN es por donde se le vea un contrasentido. Históricamente ambos partidos habían competido por presentar proyectos diferentes: el PAN apegado a la derecha y en buena parte con una actitud conservadora; mientras que el PRD con postulados de izquierda y en algunos temas con acciones vanguardistas. Al fusionarse se desdibuja por completo la ya de por sí muy diluida “ideología” que ambos partidos habían presentado. Es claro que esta fusión solo busca repartir candidaturas. Sin duda que el gran perdedor de esta alianza será el PRD.

Del lado de la alianza Juntos Haremos Historia se sabía de antemano que López Obrador sería el candidato. En esa fusión tanto el PT como el PES lo que buscan es colgarse de la figura del fundador de Morena para salvar al partido, ya que por sus propias fuerzas no podrían alcanzar el 2% que exige la ley para mantener el registro.

Por su parte, López Obrador se enfrenta a su tercera campaña electoral y, según varios sondeos, arranca con una ventaja sobre sus competidores. No obstante, su tarea será mantener el ritmo y no llegar desgastado a la elección del 1 de julio. Ya le pasó en las dos elecciones que se sintió ganador antes de los comicios. Hasta ahora ha dado tumbos y lejos de aprender de sus errores los vuelve a repetir: se presume como ganador al presentar al posible gabinete, desprestigia a la prensa y a las instituciones. Nada nuevo.

De la alianza PRI-PVEM-PANAL es contundente que los dos últimos se cuelgan del otrora partido hegemónico. Del Partido Verde no sorprende pues en las últimas elecciones ha ido de la mano con el PRI; aunado a que en el presente sexenio apoyó todas las iniciativas del Ejecutivo, particularmente las llamadas reformas estructurales. Por su parte del PANAL, fundado por la ex dirigente del SNTE, Elba Ester Gordillo, luego de confrontarse con el entonces candidato Roberto Madrazo, se pone en la cola de dicha alianza. También busca sobrevivir en un proceso que por sí solo apenas alcanzaría el 2% pero no representación en el Congreso.

En esta alianza el candidato José Antonio Meade tendrá que cargar con los pendientes que deja el Presidente Peña Nieto. Desde ahora ya le están atribuyendo el alza en las gasolinas, lo mal que anda la economía nacional y, desde luego, carga con el peso de lo que representa el PRI para un país sumido en la desigualdad, la pobreza y la corrupción. Sin embargo, cuenta con el respaldo del gobierno federal lo cual lo perfila como el candidato a vencer.

Con este mosaico de opciones partidistas nos enfrentaremos el día de la jornada electoral. Como se observa, no hay mucho de dónde cortar.