Estado en crisis cerca de 2018

México se encuentra en un punto intermedio en el que no termina de irse lo viejo y no empieza por llegar lo nuevo.
Tozoonpolitikon

México se encuentra en un punto intermedio en el que no termina de irse lo viejo y no empieza por llegar lo nuevo. El resultado de esa indefinición son los acontecimientos que hoy estamos viviendo en diversos aspectos de la vida político-social. Dos casos como ejemplo para demostrar lo anterior.

El 20 de octubre el encargado de la Procuraduría General de la República, Alberto Elías Beltrán, informó que Santiago Nieto Castillo, fue removido de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), por transgredir el Código de Conducta de la PGR. El caso levantó mucha expectativa en primer lugar porque se cuestionó que un encargado de la PGR tuviera esas facultades y Santiago Nieto objetó su despido. Más allá de eso, el tema se mantuvo en los medios durante más de una semana derivado del ambiente electoral que ya se vive de cara a los comicios presidenciales de 2018. Paralelo a ello, el Senado se enfrascó en un debate el cual buscaba llamar a ambos funcionarios a explicar las razones del despido.

Los grupos parlamentarios del PRD, del PT y una fracción del PAN impidieron que se llevara a cabo la sesión del Senado hasta que se aprobara un acuerdo parlamentario para que dicha reunión se llevara a cabo, primero en la Comisión de Justicia, y posteriormente que se votara en el pleno para restituir o no a Nieto Castillo. El Acuerdo solicitado debía establecer que la votación se realizara por voto abierto y no por cédula (que es un voto secreto) como lo había propuesto la Junta de Coordinación Política (Jucopo) encabezada por la Senadora Ana Lilia Herrera del PRI.

El desacuerdo vino desde la misma Jucopo al no alcanzar el quórum necesario pasa sesionar. A excepción del PRI, los coordinadores parlamentarios no se presentaron a la sesión en protesta al formato del Acuerdo aprobado. En la sesión del 24 de octubre los Senadores de oposición tomaron la tribuna lo que obligó a suspender la misma. Posteriormente, el 25 no se llevó a cabo la sesión del Pleno porque no se alcanzaron los acuerdos necesarios para abordar el tema del Fiscal Electoral. A la par, corrían los 10 días que señala la Constitución en su artículo 102 para objetar la destitución del ex Fiscal, Santiago Nieto.

El caso levantó mucho polvo pero no llegó a ninguna conclusión. El 27 de octubre Santiago Nieto retiró su objeción, manifestando que dejaba en definitiva el cargo. Los Senadores sesionaron el 31 de octubre y se fueron de puente hasta el 7 de noviembre, con los cual se cumplió el plazo de los diez días. Mucho ruido para pocas nueces.

Otro caso que parece empantanado es el de los candidatos independientes a la Presidencia de la República. A raíz que se aprobó en 2014 la reforma para permitir la elección de esos candidatos, diversos personajes se han inscrito para ocupar un cargo en la próxima elección por esa vía. Sin embargo, los que mayores reflectores han tenido para obtener la nominación del Instituto Nacional Electoral (INE) no son propiamente independientes, sino más bien personajes enemistados con los partidos políticos de los que formaban parte. Caso concreto de Margarita Zavala, que durante años militó en el PAN; y Armando Ríos Piter, actual Senador quien renunció al PRD; o Jaime Rodríguez, Gobernador de Nuevo León quien militó en el PRI y fue el primer gobernador independiente.

Como se sabe la legislación señala que para obtener propiamente la candidatura independiente se tienen que reunir las firmas de 864 mil 536 ciudadanos las cuales tienen que ser avaladas por el INE En ese sentido, hay otros candidatos que buscan la nominación y que están en la recolección de esas firmas, como Pedro Ferriz de Con. Sin embargo, se han quejado de que los requisitos para los independientes son muchos, aunado a que la aplicación del INE ha fallado, por lo que no han avanzado como se debería en la recolección de firmas.

Estos ejemplos demuestran que seguimos entrampados en un sistema que no funciona. Las reformas que se han realizado no han logrado avanzar para llegar a una gobernabilidad. De nada sirve que haya un Congreso plural si no se avanza en acuerdos a fin de buscar que las instituciones sean eficientes. Las reformas se quedaron sólo en lo electoral, pero no han avanzado en lo que a la gobernabilidad democrática se refiere. Es así que de cara a los próximos comicios de 2018 estamos sin fiscal electoral, y con unos candidatos que no logran obtener su nominación.

Así pues, la transición democrática, el cambio de partido en la Presidencia, no ha logrado dar paso a una gobernanza que se refleje en la percepción ciudadana. La sociedad está cansada de promesas incumplidas, pues siguen permeando las prácticas del antiguo régimen. Los candidatos independientes son más políticos reciclados que nuevas caras. El Proceso electoral se ha iniciado con una desconfianza no sólo a los partidos; se ha extendido a los candidatos, a las instituciones. Estamos, pues, ante un Estado en crisis.