La política mexicana una farsa

✍ Opinión
Tozoonpolitikon

A menudo la política se asemeja a una telenovela donde actores fingen su personaje. Esta afirmación no es nueva pues desde la vieja Grecia clásica ya existían escenificaciones en las que hacían parodias de la vida social. Una de sus expresiones ha sido, sin duda, el teatro callejero o popular por el que varios personajes han llegado a la cúspide del éxito gracias a que se burlan de los líderes, ya sea en el ámbito político, deportivo o del espectáculo. Basta recordar a personajes como Cantinflas o Jesús Martínez “Palillo”, entre otros, que hicieron de la carpa un lugar para burlarse del acontecer político del momento, aunque esto les representó que les clausuraran sus presentaciones o, en el peor de los casos, que pisaran la cárcel más de una vez.

En el ámbito de la literatura no se puede negar la aportación de William Shakespeare a la tragedia política, o la aportación del mexicano Ignacio Manuel Altamirano con su novela El Zarco. Material sobra para hablar de ello.

Quizá por eso mismo es que la política mexicana se asemeja a una farsa donde los personajes actúan sus “convicciones”. Si hacemos un repaso por el pasado se recordará que cuando México estaba por nacer como nación se presentó el llamado Abrazo de Acatempan en el que Agustín de Iturbide, en ese momento Comandante del ejército del Virreinato de la Nueva España, y Vicente Guerrero, a saber Jefe de las fuerzas que peleaban por la Independencia de México, es decir, personajes antagónicos, se funden en un abrazo para dar paso al Ejército Trigarante o de la Tres Garantías, con lo cual se forma un nuevo ejército que a la postre es el que va a salir victorioso para la creación de la nueva nación.

Pero no sólo es un caso el que acabamos de mencionar. Ejemplos sobran para citar no sólo en el ámbito nacional sino internacional. Ya en el Siglo XX, una vez consolidado el régimen pos revolucionario, el Sistema Político Mexicano tuvo mucho de simulación: el disfraz de una democracia, con partidos formalmente registrados y elecciones periódicas, fue lo que mantuvo estable al sistema de partido hegemónico durante décadas, con una abierta tendencia a favor del partido en el gobierno, el PRI.

Muchos de los actores políticos cambian de posturas según el momento o los intereses que pretenden seguir o por el simple hecho de estar en la palestra. Así, nos encontramos con que los otrora adversarios hoy marchan tomados de la mano para defender una causa en común. Mucho de ello hay en la reciente vida política.

En días recientes y de cara al proceso electoral que está en curso, diversos personajes se han movido de partido para buscar ubicarse en alguna otra posición al término del encargo que ahora tienen. El pasado 21 de enero nos enteramos que la Senadora del PAN Gabriela Cuevas, anunció su adhesión al candidato de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador. La Senadora renunció al PAN en el que había militado durante más de veinte años, siendo una legisladora activa no solo en el Congreso de la Unión sino también en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, así como en la Jefatura Delegacional de Miguel Hidalgo.

Como se recordará, la legisladora fue una de las que pagó la fianza cuando Andrés Manuel López Obrador, entonces Jefe de Gobierno del Distrito Federal, le fue girada una orden de aprensión luego de haber sido desaforado por la Cámara de Diputados, en abril de 2005, por el caso del predio El Encino. Es claro que la renuncia de Cuevas al PAN se da en un contexto de la búsqueda de las candidaturas de cara a las elecciones de 2018.

Pero en días recientes no sólo hemos visto esta declinación en el PAN. El también Senador Javier Lozano se adhirió al PRI para apoyar la precandidatura a la Presidencia de la República de José Antonio Meade. Días después de su renuncia al partido azul, el Comité Ejecutivo Nacional del PRI, invitó a Lozano Alarcón a desempeñarse como vicecoordinador de mensajes por lo que se convierte en uno de los voceros oficiales de la precampaña.

En fin, estamos en la época de reacomodo electoral. Nada nuevo en nuestra realidad política. Hace algunos años Eduardo Galeano publicó un libro, Patas Arriba. La escuela del mundo al revés, de donde extraigo la siguiente ventana, que sintetiza por mucho lo que hoy vivimos:

Para la Cátedra de Historia de las Ideas

-Cómo has cambiado de ideas, Manolo!

-Que no, Pepe, que no.

-Que sí, Manolo. Tú eras monárquico. Te hiciste falangista. Luego fuiste franquista. Después, demócrata. Hasta hace poco estabas con los socialistas y ahora eres de derechas. ¿Y dices que no has cambiado de ideas?

-Que no, Pepe. Mi idea ha sido siempre la misma: ser alcalde de este pueblo.