Obedézcase pero no se cumpla

- La debilidad institucional es palpable. De nada han servido los mecanismos para “blindar las elecciones” de la influencia del crimen organizado.
Tozoonpolitikon

Las instituciones son el mecanismo por medio del cual el Estado se fortalece y ofrece a los gobernados mecanismos de seguridad, progreso y bienestar. Es un ente con ventaja comparativa en la violencia. Esa relación es el corazón mismo del Estado: proveer seguridad para que a través de ella los gobernados puedan confiar en ese ente superior en fuerza y economía.

La situación que se ha vivido en los últimos tiempos en materia de seguridad en el país refleja la debilidad del Estado frente a organizaciones que, hoy en día, lo superan en áreas que son exclusivas de él. A nivel local la ley ha sido administrada por caciques u hombres con fuerza en sus comunidades que han hecho de la legislación un aliado para controlar el poder. Basta recordar al cacique Gonzalo N. Santos en San Luis Potosí.

En algunas localidades el “hombre fuerte” mantiene de manera formal el poder al ser presidente municipal o gobernador, pero en otras –las menos- ejerce el poder de manera mafiosa, es decir poniendo y quitando alcaldes, síndicos, mandos medios, etc. Desde luego con privilegios o cobrando cuotas de poder y de espacios.

Fue durante la época clásica del PRI cuando, a través de un arreglo al margen de la ley, estos hombres fuertes e informales cobraron fuerza, y con ello lograron crear una red de alianzas y complicidades que les permitieron controlar diversos territorios. Así pues, la autoridad formal sirvió como instrumento para que esos grupos tejieran alianzas convirtiéndose en los verdaderos dueños del poder. Con la llegada del PAN a la Presidencia en el año 2000 esa red de complicidades no se rompió sino se transformó de tal modo que siguieron existiendo, e inclusos fortaleciéndose. Esa complicidad implícita de la negociación de la ley entre el poder formal y los detentadores de esa red de complicidades es lo que está saliendo a flote en los últimos tiempos en nuestro país.

Años atrás se creía que con el cambio de partido en la Presidencia de la República, en la gubernatura o en la presidencia municipal cambiaría esa relación. Hoy sabemos que no fue, ni es así. Los recientes acontecimientos acaecidos en Guerrero y el Estado de México reflejan esa relación entre la red de complicidades del poder formal e informal. Presidentes municipales de partidos de “oposición” (los que según gobernaban de manera distinta) son buscados por asesinar un antiguo colaborador; legisladores que durante su campaña recibieron apoyo económico de integrantes del narcotráfico, son lo que hoy en día dominan en los medios nacionales ([1]).

Así pues, lo que pasa en Guerrero, en el Estado de México y en Michoacán, solo por citar unos casos, no es más que el reflejo de lo rebasadas que están las instituciones. No importa el partido político que gobierne, simplemente el resultado es el mismo: corrupción, infiltración del crimen organizado, pago de cuotas, ajuste de cuentas.

Vemos en los medios que el gobierno en la búsqueda de los 43 profesores normalistas desaparecidos de Ayotzinapa se encuentran con una realidad aun peor: las fosas donde creían habían sido enterrados no lo eran, esas son otras ([2]). Terrible realidad de un país donde la corrupción está infiltrada hasta el tuétano. La ley y la justicia brillan por su ausencia.

Si revisamos el orden jurídico nacional este país es una maravilla. Sin embargo, cuando volteamos la mirada a la realidad, a la aplicación de las leyes, nos encontramos con un sistema corrompido; donde el influyentismo, el poder económico y político es lo que predomina en cualquier nivel social. Cabe resaltar que el tema no es nuevo: desde tiempos de la Colonia se aplicaba el “obedézcase pero no se cumpla”. Después de dos siglos vemos que en vano han sido los esfuerzos para hacer de México un país donde la ley sea aplicada.

 


[2] PGR: 28 cuerpos de primeras fosas no son de normalistas.  http://www.milenio.com/policia/Fosas_Iguala-normalistas_de_Ayotzinapa-Ay...