Albergue San Cristóbal: la segunda oportunidad de los perros callejeros

Las calles de la Ciudad de México poseen el primer lugar en tenencia de perros. La Secretaría de Salud (SSA) señaló que existen un millón 200 mil canes en situación de calle. Esa problemática se intensifica con la compra de regalos para las fiestas decembrinas, así como para el 14 de febrero y el 30 de abril. Dicho aumento se convierte en un problema de salud pública debido a que diariamente se produce alrededor de media tonelada de heces fecales, sin contar con la orina. Los desechos de los perritos pueden ocasionar infecciones respiratorias, gastrointestinales, y en ocasiones dermatológicas.

En un intento por remediar esta situación se creó el Albergue San Cristóbal, un espacio donde más de 500 perros en situación de calle, abandonados o maltratados esperan la oportunidad de ser adoptados. Este extenso lugar, ubicado en Jilotepec, Estado de México, está dividido por áreas, según las características del perro: cachorros, de edad avanzada, agresivos, talla pequeña, mediana, grandes; cada uno de ellos recibe los cuidados adecuados de veterinaria, según sea su problema. Asimismo, a través de campañas de sensibilización, buscan  dar a conocer a la sociedad la importancia de esterilizar a los animales de compañía.

Cristóbal Suárez, director de este albergue, lleva más de 20 años ayudando a perros callejeros. Aunque estudió Turismo, Cristóbal decidió dejar la vida que tenía para dedicar todo su tiempo a los animales. Se traslada de Cuautitlán Izcalli, donde reside, a Jilotepec, para monitorear el trabajo que se hace a diario en el albergue. El personal que labora los dos turnos allí, son habitantes del mismo municipio.

En el Albergue San Cristóbal los perros cuentan con atención veterinaria, además de un programa estricto de esterilización y  de vacunas, para el bienestar y no proliferación de sus habitantes.

La principal fuente de ingresos del albergue proviene de donaciones de particulares y  algunas empresas que donan alimento. Aproximadamente cada mes se organizan visitas guiadas dentro del refugio, donde el público general puede apoyar en diversas actividades: limpieza, alimentación, baño, estética, juego o simplemente paseando a los perritos.