Iztacalco, pueblo de tradiciones vivas

Color, música y fe; así se vive el Martes de Amapola en Iztacalco

El Pueblo de Iztacalco se ha caracterizado a lo largo del tiempo por sus diversas tradiciones y festividades, las cuales forman parte de la  identidad de sus habitantes . Una de las celebraciones más importantes del Pueblo de Iztacalco es el “Martes de Pascua" o también llamado “Martes de amapola”,  con el cual se finalizan las celebraciones de Semana Santa. El Martes de Pascua representa para  sus habitantes, el festejo por la resurrección de Cristo  y se lleva a cabo en la parroquia de San Matías, patrón de Iztacalco.

En el Martes de Amapola se coloca  en el atrio de la iglesia portadas decoradas con flores, semillas, fruta, o  piezas de barro, las cuales son un trabajo artesanal realizado por los propios fieles.  Las asociaciones religiosas, representantes y creyentes, se reúnen en la parroquia de San Matías, lugar donde comienza la procesión a las cinco de la tarde;  esta, va acompañada por estándares y en medio de la procesión va el Santísimo que es  seguido por todos los fieles. Al pasar el Santísimo se arrojan pétalos de rosas -  antes cuentan los creyentes, arrojaban amapolas- . El Santísimo es llevado por el párroco, el cual visita cada una de las portadas y posas para bendecirlas, al terminar se prenden cohetes, se tocan las campanas de la iglesia  y la banda comienza a tocar. Finalizando la procesión el padre da una bendición a todos los fieles  y  el atrio de San Matías se ilumina con las  miradas de fe de los creyentes.  El sonido de la banda y el mariachi  armoniza con una vista llena de colores y  texturas de cada una de las portadas. Y es así, como familias enteras disfrutan de esta tradición, mientras que  los mayordomos ofrecen a los fieles la tradicional agua de chía u  horchata.

Para Jose, habitante de iztacalco, estas tradiciones son muy importantes; “no podemos permitir que se mueran o se pierdan nuestras tradiciones, porque son parte de nosotros, es por ello que se les inculca estas tradiciones  a nuestros hijos, ya de ellos dependerá si quieren continuarlas o no”

De acuerdo con los relatos de cronistas, antiguamente en Iztacalco se cultivaba la flor de amapola   y las trajineras que transitaban por el canal de la viga, eran decoradas con la belleza de la amapolas,  además,  esta flor era la más representativa de las fiestas religiosas  del pueblo.

La celebración del martes de amapola es una tradición que continua viva  gracias al gran esfuerzo económico, a la organización, participación, dedicación y compromiso de los iztacalquences, ya que  con estas tradiciones refuerzan su identidad,  su memoria colectiva  y el amor a su Pueblo.