San Pedro de Rosales: Buscando hasta el cansancio

Última exploración de la III BNB en Sinaloa

Navolato, Sinaloa 01 Febrero 2017.- Las largas jornadas de rastreo habían transcurrido, a tan solo dos días de su partida, la búsqueda incansable por parte de la III Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas ya había rendido frutos; restos humanos de dos personas encontradas, era el saldo a favor hasta ese momento, sin embargo; para la BNB las horas que restaban en la tierra de los guamúchiles tenían que aprovecharse minuto a minuto, con la esperanza de encontrar un huesito más que llevara paz a una familia.

La sindicatura de San Pedro de Rosales, perteneciente al municipio de Navolato; fue la última demarcación en la que la brigada realizó sus labores de búsqueda. Un escenario de vegetación espesa mezclada con rastros de basurero, rodeado de milpas y ranchos colindantes con el Río Culiacán, era el escenario empleado por el crimen organizado para dejar a sus víctimas sin el derecho a volver a casa.

Foto: Eduardo Blas/Somoselmedioorg

Una llamada anónima a uno de los presentes refería cauteloso, “cruzar el río, avanzar 100 metros, dar vuelta a la derecha, un par de guamúchiles a medio cortar frente al río Culiacán”; esa era la referencia de un posible punto positivo. Dos de los buscadores con mayor experiencia originarios de Guerrero dirigieron dicho rastreo, ropa tirada a un costado del barranco, vestiduras de auto enterradas, pocos rastros de tierra removida, pero ningún rastro efectivo. Tras excavar a pico y pala, comprobar con la varilla los posibles terrenos y un análisis de la tierra. Los buscadores descartaron este sitio.

Al mismo tiempo, a la entrada del acceso al río; la brigada continuaba en búsqueda de algún rastro; entre la maleza espesa se abrían paso con machete, apenas hallaban un posible rastro y las decenas de manos se ponían a trabajar hasta descartar la zona. Unas horas más tarde, fue imposible encontrar algo. Como si de buscar una aguja en un pajar se tratara.

Foto: Eduardo Blas/Somoselmedio.org

Existía otro punto referenciado por un anónimo, esta vez a espaldas del Monumento a Antonio Rosales, apenas a unos metros del monumento, entre árboles espesos y un suelo aparentemente removido se comenzó la excavación, los indicios eran varios. Tono diferente en la tierra del piso, ligeramente suelta y algo suave al introducir la varilla, al comenzar la excavación, distintos rastros de basura entre botellas, cascajo y otros objetos fueron saliendo, poco a poco se llegó a cavar un “pozo” de poco más de metro y medio de profundidad. Sin embargo lo que los buscadores anhelaban nunca apareció. Se descartaba otro punto más.

Previo al cierre de esta jornada, un indicio más se había proporcionado, a unos 300 metros de aquel punto. Se dirigió una avanzada. Bajo un árbol de grandes dimensiones yacía otro posible basurero, un tubo de concreto empleado para el riego agricultor, denotaban el tiempo que podría haber tenido de “removida” la tierra de este punto. Bajo los escombros y basura que ahí existían, se ampliaba la posibilidad de encontrar al menos un huesito, la brigada acompañó para acelerar el proceso, sin embargo una persona de los colectivos locales descartó ese punto, pues hace algunos meses ya habían rastreado en ese lugar sin encontrar resultados.

Foto: Eduardo Blas/Somoselmedio.org

A decir de algunos habitantes locales por medio de un periodista se mencionó, “todo mundo sabe que en San Pedro es un punto y si buscan bien van a encontrar”, sin embargo el terreno áspero y la poca exactitud de las referencias evitaron un hallazgo en esta sindicatura.  

Al día siguiente las labores se mantuvieron en San Pedro, esta vez en un lugar muy distante al registrado el día anterior. Un terreno de suelo duro, plagado de árboles frondosos que brindaban una sombra placentera en contraste al sol reacio que caracteriza a Sinaloa. Debajo del follaje espeso, podría imaginarse que es un punto ideal para encontrar alguna fosa, algún indicio, o al menos algún huesito. Por el contrario, luego de intentos en varios puntos debajo del follaje, algunas varillas comenzaban a flanquearse por la dureza de la tierra, las palas aunque trabajadas con fuerza, no era tan notorio el avance en las excavaciones.

Foto: Eduardo Blas/Somoselmedio.org

Una parte de la brigada comenzaba conocer el terreno a los alrededores, a escasos metros del follaje abundante, la estructura de lo que en algún momento pudo haber sido una casa se mostraba desolada; sin techos, vegetación muerta por dentro de la estructura, con prendas de ropa en su interior, algunos orificios en la fachada de lo que pudieron haber sido impactos de bala, rodeada de vegetación seca y quemada por el invierno, el paisaje se reducía tan solo al abandono.

Foto: Eduardo Blas/Somoselmedio.org

Alrededor de este inmueble se encontraron tres pozos, de los cuales dos ya se encontraban enterrados, solo uno quedaba con rastros de agua al menos diez metros bajo tierra; mientras que parte de la brigada se dedicaba a desenterrar los 2 pozos ocupados, en el tercero la Brigada Humanitaria de Paz Marabunta facilitó el equipo táctico de descenso para que Simón, rastreador originario de Cocula, Guerrero, bajara a las profundidades del pozo destapado para descartar que fuera un punto positivo. Sin miedo y decidido, llegó al fondo del pozo. Con ayuda de una barreta y algunas lámparas buscaba algún rastro, mismo que no se encontró. Minutos más tarde, uno de los voluntarios marabunta descendió nuevamente, esta vez para adentrarse en las aguas y descartar con mayor precisión aquel punto, confirmado; en aquellas profundidades no existió rastro alguno.

Foto: Eduardo Blas/Somoselmedio.org

Al mismo tiempo uno de los pozos enterrados ya había sido excavado al menos 2 metros de profundidad, a decir de la gente de la zona, esos pozos podrían tener de 7 a 10 metros de profundidad. Una labor casi imposible de lograr para tan poco tiempo. El segundo poso había sido descartado luego de notar mismo tipo de tierra, sin rastros de basura, sin indicios de que algo pudiera encontrarse ahí.

Foto Eduardo Blas/Somoselmedio.org

El tercer pozo era el más amplio, mismo que era el más cercano al inmueble, conforme se realizaba la excavación, cada medio metro que salía de tierra, una capa de desechos se encontraba; pedazos de ropa, calzado de distintos tipos, basura de alimentos, desechos químicos desconocidos, este era el último punto a descartar, la hora de salida de aquel lugar había llegado, por cuestiones de seguridad el trabajo en aquel pozo se tuvo que posponer para el día de cierre. Mismo que pese al arduo trabajo de la Brigada y una excavación de al menos 3 metros y medio, no se logró dar positivo.

Foto: Eduardo Blas/Somoselmedio.org

Para el viernes 3 de febrero, la misión de la Brigada Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas había concluido. Dos hallazgos de osamentas y una exhumación derivada de errores institucionales, fueron los logros de los familiares en búsqueda a su paso por Sinaloa.