San Salvador Atenco: Décimo aniversario #MayoRojo

 

“Desde hace 15 años la vida, nuestras vidas fueron interrumpidas y ofendidas con la amenaza de despojo de nuestras tierras. El Mayo Rojo fue una venganza cruel y condenable, pero para nosotros esa venganza se sigue prolongando”.

El 3 de mayo de 2006, nadie imaginó que un altercado entre floricultores respaldados por el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y la policía de Texcoco en la plaza municipal de San Salvador Atenco, se convirtiera en el pretexto perfecto para lo que más tarde se convertiría en uno de los conflictos sociales con mayor número de violaciones de derechos humanos en la historia contemporánea de México.

Alexis Benhumea y Javier Cortés, son los nombres que encabezan el listado de los motivos por los cuales está prohibido olvidar, prohibido dejar la lucha. Un universitario de veinte años y un niño de catorce, fueron los caídos del Mayo Rojo en 2006 a causa del exceso de violencia ejercida por las fuerzas del orden municipales y federales que irrumpieron la paz en Atenco.

La lista del asedio aquella madrugada no cesó ahí; doscientos detenidos, más de treinta mujeres abusadas sexualmente, decenas de casas allanadas, doce presos políticos y la memoria abierta cual herida son motivo suficiente para no abandonar la lucha diez años después.

El Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra realizó una jornada conmemorativa de los hechos ocurridos en 2006, en este contexto se dieron cita organizaciones civiles y pueblos en resistencia para solidarizarse con los pobladores de San Salvador Atenco. Luego de una conferencia de prensa donde el FPDT dejara en claro que no darán marcha atrás en defender su territorio, se realizaron diversas actividades culturales donde la música, el coraje, el baile, la memoria, las artes y la resistencia fueron lo necesario para repeler los atropellos institucionales del municipio; quienes con el pretexto de celebrar “el día del niño” tres días después de la fecha, realizaron una “verbena popular” con un decibélico sonidero cuya misión fue intentar opacar las consignas del FPDT con volumen exagerado, además de función de lucha libre y una larga fila de familias a la espera de un juguete para cada niño. La resistencia a través de las distintas expresiones culturales presentadas, fueron lo necesario para truncar el objetivo de las autoridades.

Con la jornada conmemorativa culminada a media noche, el espíritu de lucha quedó reservado para lo que sería la marcha pronunciada para el 4 de mayo partiendo de San Salvador Atenco con destino al zócalo capitalino.

“Nosotros durante quince años hemos dicho NO AL DESPOJO y ante la embestida, ante la cerrazón y omisión de gobiernos lacayos del dinero, solo nos ha quedado el derecho pleno y humano de defender la vida, porque son nuestras tierras, vida, libertad y futuro”.

Justicia para San Salvador Atenco, castigo a los autores materiales e intelectuales.