Se levanta la Universidad Latinoamericana

La UNILA es una universidad pública ubicada en la ciudad de Foz do Iguaçu, en la triple frontera de Brasil, Paraguay y Argentina
Todavía cantamos,
todavía luchamos.
Todavía soñamos.
Todavía marchamos.
 
A pesar de las bombas,
De los fusilamientos,
Los compañeros muertos,
Los desaparecidos...
¡¡Estudiantes Unidos!!
 
A pesar das denúncias
Do medo de assédio
Dos abusos diários
E os processos jurídicos
¡¡Nós permanecemos unidos!!
Canción de los estudiantes de UNILA
 
La UNILA (Universidad Federal de la Integración Latino-Americana) es una universidad pública ubicada en la ciudad de Foz do Iguaçu, en la triple frontera de Brasil, Paraguay y Argentina. Fue creada 2010 con un proyecto en el cual el bilinguismo, la interdisciplinaridad y la perspectiva de integración latino-americana conforman todas las actividades de enseñanza, extensión e investigación. Ha recibido estudiantes y profesores de diferentes países latinoamericanos, lo que ha permitido el diálogo intercultural y el compartir de diferentes experiencias de luchas y cosmovisiones.
 
Su documento de estructuración afirma que “A UNILA está comprometida com o destino das sociedades latino-americanas, cujas raízes estão referenciadas na herança da Reforma Universitária de Córdoba (1918), mas com uma perspectiva futura voltada para a construção de sociedades sustentáveis no século XXI”.
 
Como parte de estos principios y misión institucional, la autonomía y gestión democrática son aspectos fundantes de esa universidad en construcción, y sustentados por estudiantes, profesores y demás trabajadores técnico-administrativos, y reflejando en su instancia de deliberación máxima, el Consejo Universitario.
 
Sin embargo, así como se pasaba en 1918 en Córdoba, el conflicto con concepciones más estrictas y jerárquicas de universidad es constante. Durante el mes de julio, en que se dan las vacaciones de invierno, un grupo de profesores buscó al Ministerio Público pidiendo la aplicación de un dispositivo de ley caduco que dispone que los órganos colegiados de las universidades brasileñas deberían componerse de un mínimo de 70% de profesores. En menos de un mes, sin buscar ningún diálogo con la universidad, como sería su deber institucional, el miembro del Ministerio Público presentó una demanda judicial en contra de la universidad, para obligar, en un régimen de urgencia y bajo la imposición de multas y otras puniciones, el cambio de la composición del Consejo Universitario. 
 
Rápidamente los estudiantes supieran organizarse, llamaron una asamblea estudiantil en el 18 de agosto y una marcha para el 25 de agosto. Los trabajadores técnico-administrativos y profesores que defienden la democracia universitaria también se movilizaron y la lucha por la PARIDAD fue levantada a los más altos cielos condensando demandas que van más allá de la democracia universitaria y se expresa en la construcción, bajo movilización, de un proyecto de universidad latino-americana inspirado por las demandas populares y el cambio social.
 
La bandera de la PARIDAD, que demanda la equivalencia de poderes entre profesores, técnico-administrativos y estudiantes, está levantada al nivel de las universidades públicas brasileñas que están un momento importante de movilización, ya que 42 de las 63 universidades federales están paralizadas en huelga, incluyendo de profesores.
 
La marcha de estudiantes y trabajadores técnico-administrativos y profesores del 25 de agosto fue histórica en la UNILA. Alrededor de 600 personas salieron de la Moradia Estudantil (Alojamiento de Estudiantes) y marcharan por 4,5 Km hasta el edificio en donde se ubica la Rectoría de la universidad. Llevaban banderas de todos los países de los estudiantes, carteles, mantas, banderas Wiphala (la bandera cuadriculada andina que ya representa unidad de los pueblos latinoamericanos), sonajeros y varios tipos de percusiones, desde el africano djembe hasta los agogôs, xequerês y alfaias que son el símbolo del maracatu pernambucano y que se hacen presentes en Foz do Iguaçu a través del Maracatu Alvorada Nova. En la delantera iba una manta que decía Temimbo’Ekuera Aty Guasu (“Grán Reunión de Estudiantes”). Y una performance hacía referencia al rector de la universidad como titiritero, y a títeres que pelean por sus diplomas, recordando a una meritocracia que sostiene que un profesor tendría más capacidad de tomar decisiones por tener más títulos. El grito que marcó la marcha y sigue en la cabeza de todos es “Vamo UNILA carajo! UNILA no se rinde carajo!” También estuvieron presentes en la marcha las botellas y tazones del mate y del terere que marcan la tradición guaraní y el encuentro de culturas.
 
Al llegar a su destino, la protesta tomó el edificio y subió por estrechas escaleras hasta llegar al cuarto piso, encontrando la entrada de la Rectoría cerrada y ningún funcionario se presentó a recibir las demandas. En la entrada del edificio, los estudiantes y trabajadores hicieron una asamblea, en la que se leyó el manifiesto estudiantil y diferentes colectivos organizados hablaron y leyeron sus comunicados en favor de la lucha por la PARIDAD. De ahí salió la propuesta de convocación de una asamblea universitaria para el día viernes 28 de agosto. La movilización de l@s Unileir@s vive y sigue.